Relaciones internacionales

Las empresas, pendientes de las reclamaciones de bienes expropiados en Cuba

En EE UU hay 5.913 reclamaciones certificadas

Vista general de una flota de taxis en una calle de La Habana (Cuba). EFEArchivo
Vista general de una flota de taxis en una calle de La Habana (Cuba). EFE/Archivo EFE

Con la inminente llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, empresas de EE UU y de otros países se verían afectadas si el nuevo Gobierno abre por primera vez las puertas a demandas en tribunales estadounidenses para reclamar bienes expropiados por el régimen de los Castro en Cuba.

Aunque la norma que lo permite está encaminada a la recuperación por parte de ciudadanos estadounidenses de propiedades en la isla, plantea un dilema adicional al afectar eventualmente a estas compañías, que las están usufructuando.

Los Gobiernos y empresas extranjeras “deben estar preparados para la incertidumbre, y para la incertidumbre sobre la incertidumbre”, expresó a Efe John Kavulich, presidente del Consejo Comercial y Económico EEUU-Cuba, que reúne a compañías estadounidenses interesadas en aumentar el comercio con la isla.

Aunque el experto dijo que era “improbable” que se aplique la cláusula que así lo permite, el Título III de la Ley Libertad (Helms-Burton), aseguró que puede coaccionar la recuperación de bienes en la isla.

“Será usada como una herramienta quirúrgica para presionar” a Gobiernos y empresas extranjeras “para alentar al Gobierno de Cuba a resolver las 5.913 reclamaciones certificadas que hay en Estados Unidos”, por un monto total de 1.900 millones de dólares, aseguró.

Un ejemplo es el aeropuerto de La Habana, que es reclamado por el cubano-estadounidense José Ramón López, y que es utilizado por aerolíneas extranjeras, entre ellas estadounidenses desde agosto pasado, cuando se inauguraron los vuelos comerciales entre ambos países después de más de cincuenta años de enemistad diplomática.

Empresas que operan en el aeropuerto José Martí, o en el puerto de Santiago de Cuba, adonde llegan cruceros y que también tiene reclamaciones, podrían verse afectadas por decomisos u otras costosas acciones legales en caso de demandas propiciadas por el Título III.

Estos reclamos y las posibles sanciones a terceros países que tienen negocios con el régimen generarían un “enredo” y una serie de demandas internacionales, señaló a Efe Ramón Saúl Sánchez, presidente del Movimiento Democracia.

Para los congresistas cubano-estadounidenses de Florida Ileana Ross-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, es simplemente una muestra más del “riesgo” que significa hacer negocios con Cuba.

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