Mercado inmobiliario

Casanova pagará este mes otro adelanto por el Edificio España

El empresario murciano debe abonar otros 14 millones antes de fin de año

Wang Jianlin, presidente del Dalian Wanda.
Wang Jianlin, presidente del Dalian Wanda.

El grupo chino Wanda confirmó este viernes al mercado en Hong Kong que cuenta con un acuerdo para vender el Edificio España de Madrid a Trinitario Casanova por 272 millones de euros. El empresario debe adelantar un tercer pago antes de fin de año.

Los anuncios en Dalian Wanda llevan su propio ritmo. Cuando ya se conocía que el grupo chino abandonaba su intento de rehabilitar el Edificio España en Madrid, a los meses, su fundador Wang Jianlin anunció en la televisión de su país su conflicto con el Gobierno municipal de Manuela Carmena. Esta vez, confirmó a la Bolsa de Hong Kong, como adelantó Efe, que había llegado a un acuerdo con el empresario murciano Trinitario Casanova para vender el histórico inmueble, cinco meses después de que se filtrara la noticia.

Wanda reconoce en el documento público el precio de la operación: 272 millones de euros, cinco millones más que el precio de compra a Santander en 2014. Y también que, efectivamente, Casanova no ha desembolsado todavía el importe y que da como plazo hasta el 31 de marzo para formalizar la operación.

El documento recoge que el empresario murciano, a través de Baraka Global Invest, debe pagar en cuatro plazos la compra. El primero, de un millón de euros como señal al firmase el acuerdo, ya fue abonado, igualmente que otro posterior de cinco millones.

El siguiente plazo es de 14 millones y fuentes conocedoras de la operación señalan que deberá abonarse antes de finalizar el año. El último desembolso será al cierre de la operación, cuando deberá liquidar los 252 millones restantes. Mientras tanto, técnicamente el edificio de 1953 sigue siendo del grupo chino.

Un Hard Rock en el edificio

A la vez, fuentes conocedoras de la transacción, señalan que Casanova negocia el desembarco de Hard Rock como hotel en el Edificio España, que tendrá además una zona comercial. Simultáneamente, avanza en el proceso de cómo será la rehabilitación del inmueble.

Precisamente la reforma provocó el choque entre Jianlin y Carmena. El magnate chino quería demoler el inmueble para reconstruirlo después, ya que era el método más barato y técnicamente factible en el caso de una propiedad construida durante la autarquía franquista y muy dañado. Pero se encontró con la oposición de la comisión local de patrimonio, que le recordó que las fachadas estaban protegidas y debía mantenerlas. Ante la imposibilidad de una solución viable para realizar una profunda rehabilitación manteniendo una fachada de más de 100 metros de altura, el inversor desistió y puso a la venta el rascacielos, para lo que contó con la consultora JLL como intermediario.

La intención de Casanova ahora es construir allí un gran hotel bajo la marca de Hard Rock, enseña controlada por los indios seminolas. Fuentes del mercado no descartan que cuando cuente con ese acuerdo y licencias de obra, pueda volver a vender el edificio a otro inversor. De hecho, el grupo Baraka confirmó a este diario que cuenta con recursos propios para financiar la compra, pero no para acometer la obra. En esa fase, ya con un socio hotelero que asegure económicamente la operación, también podría obtener financiación bancaria.

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