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Irán necesita hacerse más amigable

El acuerdo de Teherán con Boeing obligará a Donald Trump a elegir entre el empleo y una posición dura con el país

El presidente de Iran Air, Farhard Parwaresh (izda.), y un representante de Boeing.
El presidente de Iran Air, Farhard Parwaresh (izda.), y un representante de Boeing.

El pedido de Irán de 80 aviones de pasajeros a Boeing es un acción diplomática por otros medios. El acuerdo, que podría crear un número significativo de empleos en EEUU, obligará a Donald Trump a elegir entre la creación de empleo y una posición dura con el país asiático; este no puede influir en lo que haga Trump, pero sí puede hacerse más fácil de aceptar.

Casi un año después de que se levantaran las sanciones nucleares, Teherán permanece en gran parte aislada y en una posición débil. Las empresas extranjeras quieren hacer negocios –las petroleras Shell y Total también han firmado acuerdos–, pero no despegarán sin financiación. Las duras regulaciones contra el blanqueo de dinero de EE UU y las preocupaciones por la política interna han valido para asustar incluso a los banqueros internacionales más aventureros.

El país no puede influir en el presidente de EE UU, pero sí podría arreglar algunos de sus conflictos, como el que tiene con Arabia Saudí

Es poco probable que Irán pueda juntar divisas suficientes para comprar los aviones de Boeing sin prestamistas dispuestos. El acuerdo con Iran Air tiene un valor potencial de 15.700 millones de euros: algo más del 40% de los ingresos del país por exportaciones de petróleo este año.

Pero el país sí podría arreglar algunos de sus conflictos, como el que tiene con Arabia Saudí –significaría retroceder en la guerra de Yemen. Hay indicios de que pueden cooperar al menos en asuntos económicos, como demuestra el acuerdo entre la OPEP y los productores fuera del cártel para recortar la producción, aumentar los precios y por tanto los ingresos.

Esto puede dar a Teherán un impulso ecónomico, al igual que la inversión extranjera. Pero no dejar atrás los rencores políticos podría aislar a Irán cuando necesita más que nunca abrirse y mostrar a escépticos como Trump que pueden confiar en el país. Es bueno tener amigos como Boeing, pero hay trabajo por hacer más cerca de casa.

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