Editorial

Más poderes para la CNMV

El nuevo tándem que gestionará la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), formado por Sebastián Albella y Ana María Martínez-Pina, quiere aprovechar las oportunidades que proporcionan las circunstancias externas, especialmente el brexit, para amplificar su actividad y atraer nuevo negocio al mercado español. Es una apuesta que encontrará mucha y cualificada competencia en Europa, puesto que todas las grandes capitales quieren ganarse a la industria financiera que hoy opera desde Londres, ya lo haga en euros o en libras esterlinas. España dispone de una legislación avanzada para ello, tanto en la captación de recursos como en la liquidación de las operaciones, aunque algunos episodios de determinadas cotizadas en el pasado ensucien la profesionalidad institucional y el prestigio de las autoridades del mercado. Precisamente para tratar de cerrar resquicios por los que pueda ponerse en riesgo la plena fiscalización de las compañías cotizadas, la CNMV, tal como recoge el pacto del PP con Ciudadanos, controlará a las empresas auditoras que ahora están bajo el paraguas del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC). Tal competencia es una pieza fundamental para potenciar la transparencia del mercado y la defensa de los intereses de los inversores, que es la primera obligación de la CNMV.

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