Infraestructuras

Fitch también ve más frágil la salud crediticia de OHL

Tras el reciente castigo de Moody's, la agencia rebaja la nota un escalón, a B+

Juan Miguel Villar Mir, primer accionista de OHL, junto a su hijo Juan, presidente del grupo.
Juan Miguel Villar Mir, primer accionista de OHL, junto a su hijo Juan, presidente del grupo.

OHL ha recibido esta tarde el esperado empeoramiento de la calificación que le otorga la agencia Fitch, que no ha sido tan severa en sus apreciaciones sobre el grupo de infraestructuras como lo fue hace días Moody's.

El examen es ordinario, como cada mes de noviembre, y la nota sobre el riesgo crediticio de la compañía baja un escalón, de BB- a B+ con perspectiva negativa. Con todo, la calificación que otorga Fitch está aún tres niveles por encima de la que ha colgado Moody's (Caa1) sobre el endeudamiento de OHL. Esta última agencia ha realizado tres rebajas de rating en lo que va de año a la firma de la familia Villar Mir, al apreciar un serio deterioro de su ratio de deuda con recurso frente al ebitda con recurso.

Fitch por su parte, valora las vías de saneamiento que ha puesto en marcha OHL, como es la desinversión a corto plazo en activos por 300 millones o la entrada de unos 250 millones a final de año en dividendos otorgados por la filial OHL Concesiones. La entidad también valora positivamente el reposicionamiento del grupo español hacia proyectos de menor volumen y riesgo, así como la desaparición de los margin call vinculados a las participaciones en Abertis y OHL México, con lo que habría mejorado el perfil de riesgo.

Pese a ello, la agencia de calificación estima en su informe que los proyectos internacionales en reclamación (hospital de Sidra en Catar o el hospital Chum de Montreal) seguirán impactando en las cuentas y en la caja de OHL en los dos próximos años. La compañía que preside Juan Villar-Mir ha reconocido que los proyectos fallidos tendrán un impacto de 100 a 300 millones que será compensado con las desinversiones parciales en los proyectos hoteleros de Mayakobá, en México, o de Canalejas, en Madrid.

 

 

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