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El desafío de innovar más allá del laboratorio

Para asegurar el éxito comercial de sus proyectos, las pymes vascas deben invertir en software, diseño y marketing

Gasto en I+D de las empresas en el País Vasco Ampliar foto

Las regiones más innovadoras se encuentran normalmente en los países más innovadores. Sin embargo, hay seis territorios en la UE que se desmarcan de esta tendencia: son fuertes en I+D dentro de Estados más bien moderados. Uno de ellos es el País Vasco.

Los otros cinco son Oslo y Trøndelag, en Noruega; Piamonte y Friuli-Venecia Julia, en Italia, y Bratislava, en Eslovaquia, según el Regional Innovation Scoreboard de la Comisión Europea.

“Euskadi es una excepción a la regla”, comenta Carlos Peña, director del equipo de Innobasque, la agencia vasca de innovación, que ha elaborado el último informe sobre la situación de la I+D en la comunidad autónoma.

En el informe de Bruselas, el País Vasco es también la única autonomía que muestra un rendimiento superior al del conjunto de España. Otras 16 regiones españolas son innovadoras moderadas, incluyendo Cataluña y Madrid, y dos son modestas, Melilla y Canarias.

Peña atribuye este logro al proceso de convergencia con la UE. Así, el indicador que mide el desempeño innovador de la región en comparación con sus socios europeos ha pasado del 81% de la media de la UE en 2010 al 91% en 2015. El indicador recoge datos como el número de publicaciones científicas, solicitud de patentes, la venta de productos nuevos y la exportación de bienes de un nivel tecnológico medio-alto, como componentes de automoción, máquina-herramienta o equipos ferroviarios.

Las cifras

Tecnalia
Expertos de Tecnalia fabrican piezas en una máquina de impresión 3D.

1.289 millones de euros es el total de gasto interno en I+D del País Vasco en 2014. De ellos, 95 fueron gastos de capital.

18.535 personas en Euskadi trabajan a tiempo completo en actividades de I+D; equivale al 1,01% de la población activa.

90 patentes europeas por cada millón de habitantes ha solicitado la región, frente a las 113 de la UE.

“Las empresas, por su contribución a la financiación y la contratación de personal investigador, han sido uno de los principales impulsores de esta convergencia”, destaca. En 2014, de los 1.289 millones de euros que se gastaron en I+D en la región, 732 procedieron del sector privado, mientras que el 49% del personal científico dependió de compañías.

En este esfuerzo, las empresas han contado con el apoyo de las Administraciones públicas, que han financiado proyectos de I+D en mayor medida que la media europea. El 12% de los fondos destinados a esta partida en Euskadi procede de subvenciones, en tanto que en la UE este porcentaje solo llega al 7%.

A pesar de los progresos, la actividad investigadora de las compañías vascas no crece al mismo ritmo que las de sus competidoras europeas. Esto se refleja en el aporte de la I+D al PIB local. De contribuir con el 1,17% en 2010 ha pasado a suponer el 1,12% en 2014, cuando en ese mismo periodo, el peso de esta actividad en el PIB comunitario aumentó del 1,19% al 1,30%.

“En realidad, lo que no está creciendo es el gasto en I+D”, precisa Peña. En efecto, la inversión de las compañías locales en esta partida se ha reducido de 768 millones en 2012 a 752 en 2013 y 732 en 2014, tendencia que achaca a la disminución de los recursos disponibles por efecto de la crisis. La falta de fondos ha impedido a las firmas vascas seguir el ritmo de sus rivales europeas, cuyas economías han salido antes de la recesión.

El experto sostiene que si la comunidad no quiere entrar en un periodo de declive como consecuencia del desfase temporal entre gasto y resultados de la I+D+i, debe mejorar la eficiencia de sus inversiones, trabajando para que los resultados de sus investigaciones tengan un impacto comercial o social. “El desafío para las empresas vascas, en particular para las pymes, es incrementar su actividad innovadora más allá de la I+D, que abarca aspectos como software, diseño, marketing o formación”, subraya.

Participación en Horizonte 2020

IK4
Investigadora en el laboratorio de uno de los centros tecnológicos de IK4.

Las empresas vascas no están aprovechando con la intensidad deseable programas de ayuda a la I+D como Horizonte 2020. Mientras que en la UE el 11% de los proyectos de innovación puestos en marcha por las compañías se financió con fondos internacionales, en el caso del País Vasco este porcentaje es de apenas el 3%, según Innobasque.

“Tradicionalmente, han sido los agentes científico-tecnológicos los que mejor han aprovechado la financiación disponible en los programas europeos. Eso se refleja en el informe, donde las empresas no han sido capaces de captar un porcentaje importante”, afirma Carlos Peña, director del estudio.

No obstante, asegura que esta situación empieza a cambiar. Según datos recogidos en 2015 por el Observatorio de participación vasca en Horizonte 2020, son las empresas las que por primera vez lideran la captación de fondos, con un 45,6% del total, superando incluso a los centros tecnológicos. “Estas nuevas contrataciones de proyectos europeos se reflejarán en las estadísticas de financiación de la I+D de los próximos años”, indica.

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