Black Friday

El Black Friday afronta el año de la consolidación en España

El comercio en tienda y las pymes toman el testigo de los gigantes y el 'ecommerce'

Black Friday
Un cartel promocional del Black Friday en Oxford Street, Londres. REUTERS

Después de Halloween, las hamburguesas o la música rock, el Black Friday solo es la última de una larga lista de tradiciones estadounidenses que han cruzado el charco para quedarse. Si hace cinco años las primeras grandes empresas (como Amazon o El Corte Inglés) introducían el término en España y la edición pasada fue la de la explosión de los descuentos, hoy es el día en que el Viernes Negro se consolide en España.

Así lo cree Carlos Peregrina, socio del área de consumo de KPMG, que prevé que este año se dan las condiciones idóneas para que la fiesta consumista pulverice récords. Por un lado, los datos positivos del año (una vez que se ha disipado la variable de la inestabilidad política, dice) y el incremento progresivo de las empresas y sectores que lanzan ofertas por el Viernes Negro apuntan en su opinión a unos datos especialmente buenos.

Esto servirá como impulso para anticipar una campaña navideña que también cerrará en positivo, explica. Ya el consejero delegado de Amazon en España, François Nuyts, explicó durante la presentación de las ofertas de Amazon que esperan que el día de máxima actividad del año (tradicionalmente en torno al 15 de diciembre) se adelante este año a la última semana de noviembre.

La patronal del comercio electrónico (Adigital) cuantifica el crecimiento de este añocon respecto al anterior en torno a un 10%, dato con el que coincide Gerard Costa, profesor de ESADE. Costa pone el acento en que esta edición supondrá una toma de relevancia del comercio en tienda frente al electrónico y que este aumente en torno a los dos dígitos. En una línea similar se sitúa Peregrina, que señala cómo los primeros años del Black Friday en España estuvieron muy ligados a la venta en internet y a las grandes ofertas puntuales mientras que este año será el del reposicionamiento del offline.

Esta será la primera vez que el comercio de proximidad se atreva de forma mayoritaria a sumarse al Viernes Negro, una fiesta que en Estados Unidos sí está fuertemente arraigada a las ventas físicas puesto que su origen se remonta a los años 60 y es uno de los pocos festivos al año de los que disfrutan los estadounidenses. La Confederación Española de Comercio calcula que el 25% de las pymes españolas lanzarán ofertas y el sector textil confía en que a partir de hoy puedan remontar el vuelo ante un otoño inusitadamente cálido y la inestabilidad política.

Otra de las características que diferenciará esta edición del Black Friday será la anticipación. Amazon, del mismo modo que importó esta tradición hace cinco años, ha sido la primera en mostrar sus ofertas. Lanzó en octubre una primera web a nivel global y la división española hizo lo propio 15 días antes de la fecha propiamente dicha. Todo ello con el objetivo de superar las 560.000 unidades vendidas en 2015 y marcar este viernes un nuevo récord en el comercio electrónico español, que supondrá el 6% de las ventas totales del año según Adigital. No todas las empresas se unen, no obstante, al Black Friday. Ya el año pasado diversas voces del sector denunciaron que el fenómeno en realidad solo anticipaba las ventas navideñas y no suponía un incremento significativo en sus ventas totales.

Sea como fuere no solo el comercio (digital o en tienda), sino también la automoción, el turismo, el transporte, la alimentación o el textil están convencidos de recordar en el último viernes de noviembre de 2016 el origen de la expresión Black Friday. Esta es, convertir los números rojos (pérdidas) en negros (en inglés black, de ganancias) y así poner un lazo final al cierre de las cuentas anuales.

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