Automoción

Las automovilísticas abandonan el diésel fuera de Europa

Volkswagen ya ha asumido que no ofrecerá vehículos diésel en EEUU.

Mercedes analiza su estrategia de cara a decidir si deja también de vender.

Un Nissan Leaf en carga
Un Nissan Leaf en carga

El dieselgate se va a cobrar sus víctimas, sin duda. Pero si el escándalo sobre el falseo de las emisiones contaminantes de los motores diesel del grupo Volkswagen no ha podido con la automovilística alemana, es posible que sí haya puesto fecha de defunción al diésel, un combustible ampliamente utilizado en Europa pero minoritario fuera. Y ahora, mirado además con malos ojos en muchos países. Expertos en el sector ya avisan de que “los fabricantes están valorando abandonar el diesel, de una manera ordenada, para los turismos”. A medio plazo, el diésel podría estar fuera de los tanques de los coches en poco menos de 10 años.

La ojeriza contra este fuel es especial en EEUU, donde estalló el escándalo de Volkswagen en septiembre de 2015 y donde más estrictos son con las emisiones de óxido de nitrógeno (NOx), las más contaminantes, de las que son directamente responsables estos dispositivos.

La propia automovilística alemana reconocía esta semana en una entrevista con el diario alemán Handelsblatt que tiene previsto dejar de comercializar vehículos con motor diésel en el mercado estadounidense. El presidente de la marca, Herbert Diess, ponía fin con estas declaraciones a los rumores sobre una posible vuelta a esta tecnología, que representa el 25% de sus ventas en el país, tras el dieselgate.

Se podría decir que es lógico que los clientes americanos miren con malos ojos los coches diésel de este grupo pero el escándalo ha afectado a toda la industria automovilística. El vicepresidente de ventas y de producto de Mercedes Benz, Mathias Luehrsen, reconocía en una entrevista con el diario especializado Automotive News durante el pasado Salón de Los Ángeles que están teniendo dificultades y retrasos para conseguir las homologaciones para sus vehículos diesel en EEUU por el endurecimiento de las condiciones derivados del falseo de Volkswagen.

Estas dificultades están poniendo en duda la continuidad de la estrategia diésel de Mercedes Benz en EEUU. De hecho, un portavoz de la enseña aseguró el mes pasado que la empresa no tiene planes de ofrecer la versión diésel de su berlina clase C el año que viene en este país. Junto con esta decisión, la automovilística está llevando a cabo diversos estudios de mercado sobre la demanda de diesel en EEUU “que ayuden a la compañía a decidir sus pasos futuros a este respecto”, señaló Luehrsen.

Tenemos que analizar los resultados y ver si tiene sentido seguir ofreciendo este combustible. No hemos tomado una decisión aún pero está claro que nos adaptaremos a las demandas de nuestros consumidores”, afirmó Luehrsen. “Tendremos los resultados a principios del año que viene pero lo cierto es que la demanda del diesel en EEUU es cada vez menor y sigue reduciéndose”, explicó. El abandono total del diesel en este país, por tanto, “es una opción”, dijo.

La primera en reconocer públicamente que el diésel no era parte de su estrategia fue Toyota, en una entrevista en el reciente Salón de París en septiembre. La japonesa aseguró que “en un plazo de entre seis y 12 meses”, dejará de ofrecer opciones diésel de su modelo C-HR y que hará lo mismo con otros modelos a futuro, según explicó Didier Leroy, vicepresidente de la compañía. La japonesa aclaró posteriormente que "en ningún momento se ha valorado ofrecer motorizaciones diésel para el nuevo C-HR". Y también se rumoreó durante el verano que Renault daría carpetazo a este combustible pero la empresa no lo ha confirmado.

Lo cierto es que este combustible eminentemente europeo tiene sus días contados. Europa subvencionó mucho este fuel, que se usaba para vehículos pesados y de transporte para reducir las emisiones de CO2, en parte, y en parte también, como barrera de entrada a las automovilísticas japonesas en los años 90 del siglo pasado.

Fuertemente primado, ha llegado a representar cerca del 80% del parque automovilístico europeo pero también pierde pie en este territorio. Por tomar como ejemplo España, los vehículos diesel representaban el 63% de las nuevas matriculaciones a cierre de 2015. En octubre, solo suponen el 57%, seis puntos porcentuales menos.

Sus altas emisiones de partículas contaminantes de NOx están sacando a estos vehículos del centro de las ciudades del mundo, desde París o Londres a Nueva Delhi, que los tiene prohibidos.

Los vehículos eléctricos ¿son el futuro?

¿Quién ocupará el hueco de los motores diésel en la motorización del futuro? Esa duda aún no está resulta pero parece que, de un año para acá, las automovilísticas se han volcado mucho más en las tecnologías eléctricas de lo que lo habían hecho en el pasado.
Los expertos destacan, en todo momento, que la salida del diésel será “ordenada” y “a medio plazo”, al menos 10 años, señalan. “Hay muchas fábricas en Europa que ensamblan motores de este combustible y los cambios han de hacerse despacio”, cuentan desde el sector. Además, el abandono será primero en los turismos mientras que este combustible se mantendrá para los vehículos de más tonelaje, como camiones, furgonetas o transporte de mercancías.
“Durante un tiempo, las tecnologías convivirán porque se dará un viraje del diésel a la gasolina y después, hacia tecnologías más limpias. Primero, a medio plazo, dominarán los híbridos enchufables porque la tecnología está más madura. A largo plazo, los eléctricos dominarán el escenario pero han de evolucionar”, señalan los expertos.
El principal problema de los vehículos eléctricos es la autonomía. Para conseguir un rendimiento mayor de 200 kilómetros, las baterías han de ser muy grandes y muy pesadas, con lo que el coste y el tamaño solo se justifica en vehículos grandes que pueden montarlas pero pierden espacio en el habitáculo y en el maletero. Los coches pequeños puramente eléctricos se quedan en un uso urbano porque no alcanzan más kilómetros.
Con todo, las automovilísticas preparan sus inversiones, como Volkswagen, que invertirá 4.500 millones en “liderar el vehículo eléctrico” y vender un millón de unidades al año en 2025.

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