Editorial

Hacia el fin del dinero en efectivo

Hacia el fin del dinero en efectivo

El avance del dinero del plástico y la retirada del dinero en efectivo son dos fenómenos que corren imparables en paralelo, y que se han acelerado tanto por la incorporación de generaciones jóvenes al consumo que limitan a una tarjeta su relación con el dinero y con su banco, como por el reciente cobro en los cajeros por obtener efectivo. Un informe de Bankinter Consumer Finance señala que ya en los últimos meses las operaciones con tarjeta superan a las abonadas con efectivo, una circunstancia que ocurre por vez primera, pero que se intensificará en los próximos años, hasta dejar el pago con billetes y monedas en actos testimoniales. La resistencia de determinados puntos comerciales a permitir el pago con dinero de plástico se va reduciendo a medida que la demanda exige tales mecanismos, y a medida que, con volúmenes altos de facturación, la industria financiera ha rebajado sustancialmente las comisiones cobradas. Este trasvase en el tráfico del dinero es, además, una buena noticia para la Hacienda, puesto que las operaciones telemáticas dejan siempre huella y dificultan la elusión de impuestos como el IVA, que todavía ahora siguen aportando la menor proporción sobre PIB de la eurozona, pese a ser la española una de las economías con mayor volumen de transaciones por el elevado peso del consumo.

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