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Puerto Rico advierte del rechazo creciente a los latinos en EE UU

Cebrián pide una defensa de lo hispano frente a Trump

El gobernador saliente de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, conversa con el presidente del Grupo PRISA, Juan Luis Cebrián.
El gobernador saliente de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, conversa con el presidente del Grupo PRISA, Juan Luis Cebrián.

La victoria de Donald Trump en las elecciones del 8 de noviembre metió el miedo en el cuerpo de la comunidad hispana que vive y trabaja en EE UU. En su primera entrevista tras el triunfo, anunció que deportaría a dos o tres millones de inmigrantes como parte del plan para frenar la entrada de trabajadores extranjeros que, en su opinión, le quitan los puestos de trabajo a los norteamericanos. 

Puerto Rico, como estado asociado de EE UU, lo que le otorga la nacionalidad norteamericana, y por el hecho de que tiene más residentes en suelo norteamericano (cinco millones) que en suelo portorriqueño, es un testigo privilegiado de ese cambio de trato a los inmigrantes tras la llegada de Trump. “Ya está sucediendo. Ya empezamos a ver personas en Florida que son despreciadas por los americanos que consideran que el resultado electoral justifica la segregación. Lo que no se dan cuenta es que los portorriqueños somos ciudadanos de EE UU”, apuntó Alejandro García Padilla, gobernador saliente de Puerto Rico, a las preguntas del presidente del Grupo PRISA, Juan Luis Cebrián. “La comunidad hispana se siente agredida por las declaraciones y las políticas de Donald Trump”.

Por su parte, Cebrián defendió que pese a que las decisiones del nuevo presidente tendrán que pasar por la Cámara de Representantes y el Senado, se hace necesaria “una defensa de lo latino en EE UU frente a Trump”.

En las elecciones a gobernador de Puerto Rico, celebradas el mismo día que en EE UU, el candidato del PPD que sustituía a García Padilla salió derrotado por Ricardo Roselló, muy cercano a las tesis norteamericanas. “La nueva Administración quiere regresar al paradigma de la posguerra (solo mirar a Estados Unidos) y eso es muy peligroso. En nuestra legislatura hemos reducido el desempleo y lo hemos hecho mirando también a Europa y al resto de América”.

“Mi éxito no puede ser a costa de una desgracia”

Ese giro hacia EE UU podría traer beneficios inesperados a la industria farmacéutica de Puerto Rico, una de las más potentes del mundo, ante el posible traslado de la industria desde México por las mayores ventajas fiscales. “Mi éxito no puede ser a costa de la desgracia de un hermano. El Nafta [el acuerdo de libre comercio entre EE UU, México y Canadá] no es en el que queremos poner todo nuestro entusiasmo”. El gobernador saliente considera que el principal problema que arrastra la economía de Puerto Rico es el elevado nivel de deuda, que se ha duplicado desde 2006 y supone el 36% del PIB, cuando ese porcentaje es del 5% en la media mundial y del 7% en EE UU. “Es necesario reestructurar la deuda y declararla impagable. Lo que no vamos a aceptar es más medidas de austeridad”, subrayó.

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