Alianzas políticas

Ya hay acuerdo entre el PNV y el PSE para gobernar el País Vasco

Reeditarán el gobierno de coalición que ya sustentó la gobernabilidad en el país vasco entre 1987 y 1998

El lehendakari del gobierno vasco, Íñigo Urkullu.
El lehendakari del gobierno vasco, Íñigo Urkullu.

PNV y PSE-EE han cerrado ya el “acuerdo político” sobre el que sustentar un gobierno de coalición para los cuatro años, fórmula que utilizaron para dar estabilidad a la institución durante doce años, entre 1987 y 1998, y que también se ha extendido a otras instituciones como diputaciones forales y ayuntamientos.

Fuentes conocedoras de las negociaciones dan por hecho que habrá un pacto de coalición y que los socialistas entrarán en el Gobierno Vasco, pero han precisado a Efe que este acuerdo aún no está concretado, a falta de detallar la estructura y el número de consejerías que quedarán en manos del PSE-EE.

De este modo, los dos partidos retomarán la coalición como sistema de Gobierno en Euskadi, algo que ha sido la tónica dominante en estas once legislaturas ya que solo en las dos primeras y la anterior a ésta el PNV ha gobernado en solitario.

Contar con el apoyo del PNV a los próximos Presupuestos Generales del Estado (PGE) tiene para el Gobierno un efecto determinante ya que daría al PP la victoria en caso de empate en las votaciones del Pleno del Congreso y aseguraría mayoría absoluta en la Comisión que debe tramitar el proyecto del Ejecutivo.

Con sus propios diputados más el apoyo de sus socios electorales de UPN y Foro Asturias, el PP cuenta con 137 votos y, en virtud de sus acuerdos de investidura, puede llegar a 170 sumando también a Ciudadanos (32) y Coalición Canaria (1). Según reconocen a Europa Press fuentes oficiales, atraerse al PNV es una de las tareas prioritarias del Ejecutivo porque daría un salto de calidad hasta los 175 votos que, aunque no suponen aún la mayoría, ya aseguran la victoria en caso de empate en el hemiciclo.

Y es que, conforme al Reglamento del Congreso, en casos de empate la votación debe repetirse una y hasta dos veces y, si persiste la igualdad, la iniciativa que se debate queda derrotada. Es decir, si el Pleno del Congreso está votando las enmiendas de totalidad que piden la devolución de los Presupuestos del Congreso y se produce un empate a 175 votos, el PP lograría vencer el rechazo de la oposición.

Esos 175 votos son la mitad del hemiciclo, compuesto por 350 diputados, y aún son más determinantes si en las filas de la oposición hay ausencias o abstenciones. En este punto esperan contar con cierta complicidad de Nueva Canarias, habida cuenta del pacto específico para el archipiélago sellado con CC.

Once años de coalición

El entendimiento entre nacionalistas y socialistas ya se produjo en la tercera legislatura. En noviembre de 1986 se celebraron elecciones al Parlamento Vasco después de la escisión en el PNV y el nacimiento de Eusko Alkartasuna.

Por primera vez, el PSE superó en escaños, que no en votos, al PNV e intentó formar un gobierno de coalición precisamente con EA y con Euskadiko Ezkerra, partido con el que años más tarde se fusionó.

El intento no llegó a buen puerto y el PSE de Txiki Benegas pactó con el PNV y cedió la Presidencia a José Antonio Ardanza, en un Gobierno en el que Ramón Jáuregui, como vicelehendakari, se convirtió en el hombre fuerte de los socialistas en Euskadi.

Esta coalición, en la que PNV y PSE tuvieron cada uno seis consejeros, vio el más importante desarrollo de las instituciones autonómicas del País Vasco y también atravesó momentos delicados como en 1990, cuando el PNV apoyó en el Parlamento Vasco una resolución en favor del derecho de autodeterminación.

En enero del año siguiente el PNV, después de volver a ganar las elecciones autonómicas, formó gobierno con EA y EE, un Ejecutivo que duró poco más de medio año por el apoyo que dio Eusko Alkartasuna a mociones en favor de la independencia en distintos ayuntamientos de la comunidad autónoma.

Mientras el PNV mantenía esa fórmula tripartita, en junio de 1991 negoció y cerró con los socialistas acuerdos para garantizar la gobernabilidad de las diputaciones forales y los principales ayuntamientos. Este pacto facilitó el regreso de los socialistas al Gobierno Vasco tras la expulsión de EA.

En octubre de 1991 el PSE incorporó al Ejecutivo del lehendakari Ardanza a Fernando Buesa como vicelehendakari y a otros cinco consejeros, frente a los 8 del PNV.

En 1994 el PNV volvió a ganar las elecciones y Ardanza a finales de año formó un nuevo gabinete con los socialistas y EA.

La presencia de los socialistas en este gobierno se vio reducida a tres consejeros, frente a los cuatro del PNV, que colocó a Juan José Ibarretxe como vicelehendakari, y a los dos de EA.

La legislatura concluyó de forma abrupta cuando los consejeros socialistas presentaron el 3 de julio de 1998 su dimisión. El detonante final fue el rechazo del PNV a una propuesta socialista para que en la reforma del reglamento del Parlamento Vasco se incluyera el acatamiento de la Constitución por parte de los diputados electos.

Esta cuestión, que vuelve a estar de actualidad ahora a propuesta del PP, fue la gota que desbordó el vaso pero por detrás estaban las “relaciones privilegiadas” que el PSE entendía que estaba manteniendo su socio con Herri Batasuna.

De hecho, poco después las formaciones nacionalistas y Ezker Batua firmaron el Pacto de Lizarra que sirvió como pista de aterrizaje para una tregua de ETA.

Se abrieron años de distanciamiento y profundo enfrentamiento entre nacionalistas y socialistas, con momentos trágicos como los vividos tras el asesinato de Fernando Buesa por parte de ETA.

Y es que entonces el lehendakari Ibarretxe tenía un pacto de legislatura con Euskal Herritarrok, la marca de la izquierda abertzale, pese a que la banda terrorista había retomado su actividad violenta y esta formación no lo condenó.

Esas malas relaciones se mantuvieron durante las tres legislaturas en las que el PNV gobernó con EA y EB y posteriormente después de que el PSE, por primera vez, se hiciera en 2009 con Ajuria Enea gracias a unas elecciones en las que no pudo concurrir la izquierda abertzale y al apoyo que les dio el PP.

Ese desencuentro entre nacionalistas y socialistas terminó en septiembre de 2013. Gobernaba el PNV en solitario, por primera vez desde 1986, con Iñigo Urkullu como lehendakari.

Ambos partidos llegaron a un pacto de estabilidad política y presupuestaria que garantizó a partir del ejercicio de 2014 presupuestos en las principales instituciones.

Desde entonces PNV y PSE mantienen un buen clima de entendimiento. Tras las últimas elecciones locales y forales en junio de 2015 firmaron un acuerdo de coalición para gobernar las tres diputaciones forales y los ayuntamientos de Bilbao y San Sebastián.

Ese pacto se amplió casi un año después, en mayo de 2016, al consistorio de la capital alavesa.

Ya entonces se vio este acuerdo como una antesala a lo que podía pasar para la conformación del futuro Gobierno Vasco, como ocurrió en 1991.

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