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Trump, contra las grandes fusiones

El presidente electo ha atacado operaciones como la compra de Time Warner por AT &T y el crecimiento de los bancos

Bernie Sanders, candidato a las primarias demócratas, haciendo campaña por Hillary Clinton (centro) en las presidenciales. A la derecha, el cantante Pharrell Williams.
Bernie Sanders, candidato a las primarias demócratas, haciendo campaña por Hillary Clinton (centro) en las presidenciales. A la derecha, el cantante Pharrell Williams.

La elección de Donald Trump como presidente de EE UU pone en peligro la era de las megafusiones y adquisiciones. El magnate ya se ha opuesto a los planes de AT & T con Time Warner, quiere separar Comcast-NBC Universal y podría querer cambios en los grandes bancos. La ambición de los directivos podría tener que esperar, si la retórica de campaña del próximo comandante en jefe no se queda justamente en eso.

Gran parte de su ira se centró en los medios de comunicación. Describió al dueño de la red de noticias CNN, Time Warner, y sus planes con AT & T como una “estructura de poder” diseñada contra él y los votantes y prometió que su gobierno no aprobaría el acuerdo “porque es demasiada concentración de poder en las manos de muy pocos.”

Los grandes bancos tampoco han recibido mucho cariño de Trump. Su objetivo es deshacer la reforma Dodd-Frank, pero también reintroducir la ley Glass-Steagall, de la Gran Depresión, que mantenía separados a los bancos comerciales y de inversión. La web de Trump afirma: “Los grandes bancos se han hecho más grandes mientras las instituciones financieras comunitarias [que dan crédito a poblaciones desatendidas] han ido desapareciendo”.

El miedo a la concentración de poder en unas pocas manos protagonizó también la campaña de Bernie Sanders en las primarias demócratas

No es el único que considera que el ritmo actual de fusiones corporativas debería frenarse. El tema impulsó también la campaña de Bernie Sanders en las primarias demócratas.

El indicio más claro de si las intenciones de Trump se convertirán en hechos llegará cuando nombre a los responsables del Departamento de Justicia, la Comisión Federal de Comercio y la Comisión Federal de Comunicaciones. Los tres intervienen en la revisión de operaciones empresariales.

El litigioso Trump podría nombrar a reguladores beligerantes que no tengan miedo a presentar demandas por problemas de competencia o a que les lleven a los tribunales las compañías que quieren fusionarse. Puede que tampoco se conforme con prohibir o revertir grandes operaciones, como sugieren sus ataques a Amazon por su “enorme problema antimonopolio”.

El Gobierno de Obama no se ha quedado corto revisando fusiones: ha impugnado la compra de Cigna por parte de Anthem y la oferta de Aetna por Humana. Trump podría atacar operaciones aún más grandes.

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