Editorial

Inflación, tipos de interés y Bolsa

El triunfo de Donald Trump en EE UU ha abierto una agitada etapa de volatilidad en los mercados financieros que tardará en superarse. Las dos últimas sesiones auguran movimientos bruscos en los índices, pero mucho más en los precios de muchas compañías afectadas por la política económica que se supone pondrá en marcha el nuevo presidente, y por sus consecuencias en el medio plazo. Un vasto programa de gasto público, una subida de salarios y una potente bajada de impuestos agitarán la demanda, elevarán el déficit y subirán la inflación, y, por ende, los tipos de interés. Un movimiento en cadena que puede adelantar la subida de tipos también en Europa, donde ayer el número dos del BCE, Vítor Constâncio, admitió que las expectativas de inflación anticipan alzas en primavera. Ese simple comentario desató la interpretación de los inversores: venta de empresas con deuda y altos dividendos, y una corrección muy seria en las plazas europeas.

Europa ha transitado toda la crisis por el mismo camino que EE UU, pero con retraso, y es complicado gestionar la economía con los ciclos cambiados, como se pone de manifiesto ahora. Pero tiene que sumarse pronto a la normalización de la política monetaria para que los mercados dejen de bailar con la música de Fráncfort y lo hagan con la de las cuentas de resultados.

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