Elecciones EE UU

Las empresas de renovables se desploman por el escepticismo de Trump

Los analistas preveían un aumento en las inversiones en EE UU de 73.000 millones

Molinos de viento de la danesa Vestas en EE UU.
Molinos de viento de la danesa Vestas en EE UU.

Estados Unidos fue el pasado año el segundo país con mayor inversión en energías renovables, solo superado por China, según un estudio realizado por la ONU y Bloomberg, con 47.000 millones de dólares. El potencial de crecimiento en este campo, con una administración saliente que había mostrado su apoyo a este tipo de generación eléctrica, puede verse truncado con la llegada de Donadl Trump a la presidencia, con un mensaje marcado por el escepticismo sobre la necesidad de estas nuevas fuentes de energía.

Este temor, advertido también por los analistas, provocó una ola de caídas entre los fabricantes de tecnología para la energía eólica. Fue el caso de la española Gamesa, que aunque ya no está expuesta en activos en EE UU, se apuntó un descenso de 4,2%. No fue la que más. La danesa Vestas, el mayor fabricante de turbinas del mundo, cayó un 10,3%, aunque en algunos momentos de la sesión el desplome fue más importante. La alemana Nordex cayó un 8,7%. Entre las eléctricas, EDP Renovaveis, por ejemplo, que tiene la mitad de su potencia instalada en Norteamérica, redujo el valor de sus títulos un 5,7%. La italiana Enel, con múltiples proyectos en el país, cayó un 2,4%. También cedieron las empresas dedicadas a la energía solar. La más importante de ellas, la estadounidense Sunpower se apuntó al inicio de la sesión un desplome del 14% en sus acciones. Otras grandes empresas de EE UU y Canadá se anotaron caídas considerables al comienzo de la jornada.

El citado estudio de la ONU y Bloomberg señalaba que la política de incentivos fiscales para la instalación de energías renovables en EE UU había disparado la inversión y cuantificaba para los próximos cuatro años un incremento previsto de 73.000 millones de dólares. Sin embargo, Trump anunció en su campaña que cambiaría la política llevada a cabo por Barack Obama que, según él, “estaba destruyendo puestos de trabajo”. Quedará por tanto en el aire la evolución de este sector.

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