Infraestructuras

De la Serna busca número dos para Fomento y relevos en Adif y Renfe

José Manuel Vargas ligará su futuro en Aena al avance en la privatización

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, entre sus antecesores en el cargo, Rafael Catalá y Ana Pastor.
El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, entre sus antecesores en el cargo, Rafael Catalá y Ana Pastor.

Tras una legislatura de fuerte desgaste, en la que Ana Pastor ha llevado las riendas de un Ministerio de Fomento bajo la presión de las restricciones presupuestarias, el nuevo titular de la cartera, Íñigo de la Serna, se va a ver obligado a acometer algunos cambios de calado que, fuentes cercanas al Gobierno, dan por hecho.

El primer relevo, este viernes, apunta al secretario de Estado de Infraestructuras, Julio Gómez-Pomar, quien también fue presidente de Renfe durante el mandato de Pastor y uno de los ministrables hasta horas antes de que fuera desvelado el nuevo equipo de Mariano Rajoy. Las fuentes consultadas hablan de su deseo de cambio de aires y argumentan que el nuevo número dos de Fomento debe ser una persona de la máxima confianza del ministro: “Deben funcionar como las agujas de un reloj”, apunta un alto cargo de la Administración.

El rol de la subsecretaría de Fomento, más técnico y reservada a un alto funcionario, hace viable la continuidad de Mario Garcés como puente entre el tándem Pastor-Catalá y el nuevo ministro De la Serna. Especialmente ante la cantidad de asuntos que han quedado pendientes durante el periodo de gobierno en funciones de Rajoy y su equipo.

La sintonía entre Ana Pastor y Pablo Vázquez perdió grados al final de legislatura

En un segundo escalón, se espera el nombramiento de nuevo presidente en Adif, donde Gonzalo Ferre ha cubierto una dura etapa no exenta de enfrentamientos con el sector de la ingeniería y construcción, tanto por los cambios en las condiciones de contratación como por las paralizaciones de obra, tras enquistarse las negociaciones de sobrecostes y modificados. Personas próximas al Adif aseguran que Ferre, de 62 años, con larga trayectoria en el sector público (Tesoro, FNMT o Empresa Nacional de Autopistas) y experiencia en empresas como Sacyr y Abertis, está decidido a cerrar la etapa en la empresa responsable de la infraestructura ferroviaria.

Entre los dispuestos a seguir parece estar el presidente de Renfe, Pablo Vázquez, pero el fuerte peso que llegó a tener en el entorno de Ana Pastor fue mermando en la recta final de la legislatura. “Tomó una serie de decisiones sin consultar a la ministra, lo que afectó a la confianza entre ambos”, afirman. Pese a darse como uno de los sillones más inestables en estos momento, Renfe tiene importantes hitos pendientes, como el concurso de renovación de la flota del AVE; la conclusión del proyecto de la alta velocidad en Arabia Saudí; la reestructuración de la plantilla; la entrada de un socio en Renfe Mercancías, y culminar la liberalización del transporte de pasajeros. Con sus pros y sus contras, la de Vázquez es una presidencia en el aire.

La de Aena, en manos de José Manuel Vargas, depende en buena parte de los planes que tenga el Gobierno sobre el capital de la cotizada. El primer ejecutivo del gestor aeroportuario, al que nombra o destituye el Consejo de Administración y no el Consejo de Ministros, es firme defensor de que el capital privado salte a un mínimo del 60%, desde el 49% actual. En su argumentación suele subrayarse que el Estado mantendría el control desde el punto de vista regulatorio, pero la compañía podría reforzar su proyecto de crecimiento, especialmente en el exterior, siendo gestionada con criterios de empresa privada y no con las hipotecas de una entidad pública.

Las renovadas exigencias de recorte del déficit que impone Bruselas vuelven a poner la venta de un paquete de Aena, que al cierre de ayer tenía una capitalización de 19.590 millones, como una de las opciones más claras para hacer caja.

En cuanto a Puertos del Estado, en el Ministerio dan altas probabilidades a la permanencia de José Llorca, que tiene dos difíciles toros por lidiar: la reforma de la estiba y la deriva del puerto de Barcelona hacia posiciones nacionalistas.

Las tarifas de Aena, la decisión más inminente

El ministro de Fomento y el presidente de Aena cruzaron ayer impresiones, según apuntan fuentes solventes, sobre las líneas maestras del mandato.

Sobre la mesa está la inminente aprobación del nuevo marco tarifario de Aena para los próximos cinco años. Tal y como marca el Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA), la aspiración máxima de Aena puede ser la congelación de precios, pero las aerolíneas están presionando para que se ofrezca una rebaja míima en 2017 del 2%.

El primer plan tarifario quinquenal debería haber sido aprobado el último viernes del pasado mes de septiembre, tal y como marcaba el calendario del propio DORA, pero el Gobierno en funciones se vio atado de manos para sacar adelante la programación plurianual de una empresa pública.

La entrada en vigor de las tarifas se producirá el 1 de enero y su aplicación arranca con el inicio de la temporada de verano, el 1 de marzo. La luz verde en Consejo de Ministros es, muy probablemente, el primer asunto a desbloquear en la agenda de Íñigo de la Serna.

Otro tema candente en la actualidad de Aena es el del riesgo de cierre, total o parcial, de la pista de los vuelos transatlánticos de Barajas por contaminación acústica. Se espera próximo fallo del Tribunal Supremo.

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