Lujo y tendencias

El gran consumo se apunta a lo artesano

Firmas como & Other Stories identifican el taller de diseño de donde salen sus productos

El cliente exige al gran consumo el mismo comportamiento que las firmas de lujo

Vista del taller de Estocolmo de & Other Stories.
Vista del taller de Estocolmo de & Other Stories.

Siempre ha sido el valor añadido del mundo del lujo, la artesanía. El trabajo bien hecho, a mano y con delicadeza es lo que ha distinguido a las grandes firmas de lujo en el mundo. Son elementos que marcan la diferencia y que hacen único a un producto o servicio y, por tanto, al cliente que lo adquiere.

“Hay una vuelta a la autenticidad en todo el mundo y en todos los sectores, en la moda, en los hoteles, en la alimentación, en el mobiliario... Los consumidores quieren sentirse únicos, diferentes, en un mundo cada vez más globalizado e industrializado”, afirma la directora del programa de Dirección y Gestión Estratégica del Universo del lujo en IE Business School, Susana Campuzano.

Una edición exclusiva y artesanal de Ikea.
Una edición exclusiva y artesanal de Ikea.

En este afán por diferenciarse, las firmas de gran consumo también desean poner en valor su trabajo y empiezan a dar a conocer que sus creaciones nacen en talleres, en los que un equipo de profesionales ha trabajado con mimo y cuidado en el diseño de las piezas. Es lo que hace, por ejemplo, la firma sueca & Other Stories, perteneciente al grupo H&M, que en los estantes de sus tiendas, así se puede ver en la que tienen en el barrio de Salamanca de Madrid, especifican la procedencia del atelier en el que ha sido gestado el producto. Es lo que marca la diferencia, que haya sido creado en el taller de París o en el de Estocolmo.

Así, por ejemplo, la temporada otoño-invierno, en la capital francesa se concibe futurista a la vez que nostálgica, con inspiración sesentera, una visión ecléctica del pasado, el presente y el futuro, según cuenta la diseñadora del taller, Philomène Tellaroli. Por el contrario, en la capital sueca, según relata la patronista Mårten Andreasson, se ha buscado inspiración en la cultura japonesa.

“El cliente de gran consumo valora ese cuidado por parte de las marcas, a las que le exige el mismo comportamiento que a las firmas de lujo, que apuestan por lo exclusivo porque es su esencia. El gran consumo coge todos los atributos de este sector, incluida la calidad”, explica Campuzano, autora del libro La fórmula del lujo.

Hay una vuelta a las raíces, a lo artesanal, y esto también llega a los estantes de los supermercados, donde los grandes distribuidores también están incluyendo productos y alimentos artesanales. “Es una vuelta a la tienda, a la autenticidad, en contra de la industrialización”, señala la docente del IE Business School, que destaca, por ejemplo, que el sector de firmas exclusivas siempre ha mantenido estrecha relación con el mundo del arte. En este sentido, destaca las acciones que H&M ha realizado al lanzar una colección Conscious Exclusive, inspirada en los archivos del Musée des Arts Décoratifs de París, ubicado en el Palacio del Louvre. “Las marcas apuestan cada vez más por el diseño a precios competitivos, de manera que puedan ofrecer a los clientes algo diferente, dado que ha crecido mucho el potencial de compra”, señala Campuzano. Otro ejemplo es Ikea. La firma sueca de mobiliario destaca cada vez más el valor de lo artesano en las creaciones en ediciones limitadas de muebles, textiles o vajillas, inspirada en las artes y oficios tradicionales escandinavos.

Otro ejemplo son las bodegas con vinos a precios asequibles, que intentan tener etiquetas de mayor calidad o tiradas exclusivas procedentes de pequeñas viñas, con el fin de captar a ese cliente que aprecia el trabajo artesanal. Hoy día, el valor está en el taller, en el diseño, en los autores.

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