Telecomunicaciones

Telefónica pone fin a la década de oro del pago de dividendos

Entre 2005 y 2015, la firma destinó 50.000 millones a retribuir a los accionistas

Afronta una nueva etapa para reducir deuda pero insiste en remunerar a los inversores

Telefónica
Sede de Telefónica, en la Gran Vía madrileña.

Telefónica ha vivido una auténtica década de esplendor en la remuneración al accionista. Tras unos años, bajo la época de Juan Villalonga, en la que la empresa recurrió a las ampliaciones de capital liberadas para premiar los inversores, la operadora recuperó el pago de dividendos en 2003.

Entre 2005 y 2015, la compañía destinó cerca de 50.000 millones de euros a retribuir al accionista, bien a través de recompras de acciones propias en el mercado, bien mediante el pago de dividendos. El ex presidente, César Alierta, en el cargo hasta abril, siempre insistió en el compromiso de mantener una atractiva retribución al inversor.

En estas circunstancias, desde la recuperación del dividendo hasta 2012, la retribución al accionista no dejó de aumentar en una época de crecimiento, en la que la operadora realizó adquisiciones ambiciosas como O2, Cesky o Vivo, que le posicionaban entre los líderes del sector. Telefónica pasó de un dividendo de 0,40 euros por acción en 2003 a 1,60 euros en 2011, año en el que la teleco destinó 7.238 millones de euros a retribuir al accionista. La cifra suponía el 78% del flujo de caja generado en el ejercicio y el 9% de la capitalización bursátil.

En 2012, y tras haber prometido un dividendo de 1,75 euros por acción, la compañía tomó la primera decisión drástica ante el endurecimiento de la crisis financiera global y el empeoramiento de países claves como España. Telefónica optó por cancelar el dividendo como medida excepcional durante un año para reducir deuda y mejorar la flexibilidad financiera, dentro de un plan que incluyó la venta de activos no estratégicos. En el retorno, a final de 2013, la teleco aprobó el pago de un dividendo de 0,75 euros por acción en dos tramos, uno de 0,40 euros por título en efectivo y el resto a través de scrip.

Y hasta la semana pasada. Telefónica, bajo el mando de José María Álvarez-Pallete, tomó una decisión de trascendencia: reducir el dividendo. En 2016 repartirá 0,55 euros por acción, de los que 0,35 euros se abonarán en noviembre mediante un scrip, más 0,20 euros en efectivo en el segundo trimestre de 2017. El plan inicial pasaba por el pago de 0,40 euros en efectivo. En 2017, pagará 0,40 euros por acción en efectivo, 0,20 euros en el cuarto trimestre de 2017 y 0,20 euros en el segundo trimestre de 2018.

La medida tenía como objetivo reforzar el balance, y acelerar el recorte de deuda por la vía orgánica, con el apoyo del crecimiento del flujo libre de caja gracias a la mejora de los resultados. De igual forma, Telefónica recordó su compromiso para mantener un nivel crediticio de grado de inversión sólido, apuntando a ratios de apalancamiento compatibles con niveles de rating BBB y Baa2.

La decisión ha contado con el respaldo de las agencias de calificación. Así, Fitch y Moody’s destacaron que la medida va a en la decisión correcta, señalando que la empresa reducirá el apalancamiento y reforzará el rating.

En el mercado, la decisión de reducir el dividendo era muy esperada por los analistas. De hecho, distintas casas de Bolsa dieron la bienvenida, y apuntaron que la teleco podría ahorrar cerca de 3.500 millones de euros en tres años. Las acciones llegaron a bajar un 4% en la sesión del jueves, si bien al cierre el descenso se quedó en el 1%. El viernes continuaron la mejora y subieron casi un 0,9%.

En este contexto, Telefónica ha insistido en su compromiso de seguir premiando a los inversores. La teleco destacó que mantendrá una política de remunerar de forma atractiva al accionista, con una rentabilidad por dividendo consistente con el mercado y un payout sostenible. De momento, el ratio de rentabilidad por dividendo está en 4,4%, en línea con el sector.

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