Editorial

Decisión difícil y responsable

Javier Fernández, presidente de la gestora.
Javier Fernández, presidente de la gestora. REUTERS

La decisión del Comité Federal del PSOE de superar el bloqueo político, permitiendo con la abstención la investidura de Mariano Rajoy, termina un proceso difícil que ha desgarrado al partido. La destitución de Pedro Sánchez y el viraje a la abstención implica riesgos evidentes, pero acaba en un ejercicio de responsabilidad. Porque superar la parálisis política que atenaza a España significa poner el bien del país por encima del interés partidista (aunque tampoco a este convenían unas terceras elecciones). La rectificación del PSOE no habría sido tan traumática si antes, desde la Ejecutiva de Sánchez, no se hubiera convertido en bandera el “no es no”, si no se hubiera sobreactuado en la demonización del PP (tan criticable), si el partido no se hubiera salido de una línea histórica de realismo y sentido de Estado.

Dicho esto, el escenario que se abre ahora para los socialistas no es tan negro. Con un Gobierno en minoría, la oposición tendrá amplia capacidad de controlarle y de forzar que revise sus políticas, es decir, que el PSOE podrá aplicar parte de su programa electoral aunque sea con Rajoy en La Moncloa. Ojalá este Ejecutivo débil ofrezca una oportunidad de abordar desde el consenso las grandes reformas -económicas, de regeneración, constitucionales- que el país necesita.

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