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Los tirantes, los grandes aliados para el traje de caballero

Su uso vuelve a estar de moda, y no solo por estética:conservan mejor el pantalón y mantiene la cintura en su sitio.

Los tirantes, los grandes aliados para el traje de caballero

En el Londres de mediados del siglo XIX, donde Savile Row era la auténtica meca de la moda masculina a medida, no había ninguna duda. Los tirantes eran una parte esencial en el ideal de elegancia. Y así fue hasta después de la I Guerra Mundial, cuando el uso de correas y cinturones se popularizó, desplazando durante décadas a un complemento que, hoy, vuelve a renacer. Lo vintage está de moda, como lo vuelven a estar los tirantes. Sin embargo, su renovado éxito no debiera encuadrarse en una fiebre pasajera.

Tirantes de cuero azules de Anglomanía. Precio: 220 euros. ampliar foto
Tirantes de cuero azules de Anglomanía. Precio: 220 euros.

A la hora de vestir traje y corbata, la elección de cinturón o de tirantes como elementos de sujeción para los pantalones no entraña ningún debate para los expertos. Sobre todo, cuando el grado de formalidad es alto. Este complemento no solo está de moda, también debe ser de uso obligatorio. “Nosotros siempre sugerimos, en la sastrería a medida, hacer un traje sin cinturón. Queda más limpio, y los tirantes te permiten mantener el pantalón en el sitio en todo momento”, afirma Malala Vega, fundadora y propietaria de Anglomanía. Por su parte, Lander Urquijo, fundador de las sastrerías que llevan su nombre, parte del gusto personal a la hora de elegir, aunque matiza:“En un evento, como una boda, siempre recomendamos el uso del tirante, evita que la cintura abulte más de lo necesario bajo la chaqueta, y no deforma el pantalón. Cuando se vista chaqué o esmoquin, está terminantemente prohibido el uso del cinturón”. Y por supuesto, jamás deben usarse los dos complementos al mismo tiempo. 

Para quien usa traje en su rutina diaria, Malala Vega también recomienda los tirantes. Aunque este elemento refuerce la formalidad del vestuario, ello no debe impedir su uso habitual. “Queda más elegante y bonito. No por llevar un traje menos costoso, debemos renunciar a ellos”, apunta. “Hay personas que todavía se sienten cohibidas con el hecho de usarlos, o incluso son tachados de snobs en algunos ambientes”, añade Lander Urquijo, para quien el cinturón “es un accesorio reservado a un uso exclusivamente informal”, aunque cree que no hay que ser excesivamente riguroso: “podemos llevar cinturón si vestimos un traje”. En estos casos, las recomendaciones son claras:hebilla plateada y estrecha, discreta y sin bordes muy marcados. En cuanto al color, Malala Vega añade:“Siempre se ha dicho que debe ir a juego con los zapatos, a poder ser, negros. Ahora hay más flexibilidad, pero siempre es recomendable que compartan tonalidades. Que sean un acompañamiento, y que no rompan el conjunto”.

Tirantes de Lander Urquijo, elaborados por la firma Albert Thurston.
Tirantes de Lander Urquijo, elaborados por la firma Albert Thurston.

Precisamente, las opciones estéticas que permiten los tirantes es uno de sus fuertes, y uno de los motivos para que, según Lander Urquijo, “su uso se haya multiplicado por cien en los últimos años. Es un complemento de moda por encima de una necesidad, un accesorio perfecto para construir un look con éxito”. Este sastre comercializa en España modelos diseñados por Albert Thurston, firma cuyo fundador está considerado inventor de los tirantes. “Ahora hay todo un mundo alrededor de ellos. De los básicos, como los lisos o los de puntitos, se ha llegado a todo tipo de estampados y grosores”, añade Malala Vega. Pero, dentro de ese gran abanico de opciones, hay que contar con ciertas precauciones. La primera, usar modelos con broche de botón, en lugar de pinzas. Urquijo recomienda que las abrazaderas, que unen los tirantes a los botones del interior del pantalón, sean de cuero negro para reforzar la formalidad.

Sobre la combinación de colores, Malala Vega aconseja combinarlos con la corbata, que tengan aspectos en común, “pero que no sean iguales. Que estén integrados en el conjunto del traje, sin que parezca que forman un juego con otros complementos”. Y es que, como sentencia Lander Urquijo, salvo la falta de costumbre inicial, “con los tirantes todo son ventajas”.

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