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Nestlé navega por la caída de la demanda

Las unidades de capital riesgo de las empresas de consumo son cada vez más importantes

El consejero delegado de Nestlé, Paul Bulcke.
El consejero delegado de Nestlé, Paul Bulcke.

El gigante de la nutrición Nestlé se ha unido a otras empresas de consumo al anunciar ventas decepcionantes en el tercer trimestre, y solo un aumento del 1,3% en el precio de sus productos. Si los consumidores no pagan o compran más, unidades como su división de capital riesgo se volverán más importantes, y los tiras y aflojas sobre fijación de precios con los minoristas, más frecuentes.

El crecimiento orgánico de las ventas del 3,2% del fabricante de Nespresso entre julio y septiembre no alcanzó las expectativas –la undécima vez que sucede en los últimos 17 trimestres. La compañía no logrará su objetivo fijado, el 4,2% en el año. Los volúmenes aumentaron en apenas un 1,9% en el tercer trimestre, frente al 2,7% de los tres meses anteriores. Eso sí, le fue mejor que a Unilever y Danone, cuyos volúmenes cayeron.

Para justificar sus altas valoraciones –la valoración de Nestlé, de 22 veces los beneficios previstos para el próximo año, está alrededor de un tercio por encima de su promedio de los últimos 10 años– hace falta algo más. Para su CEO, Paul Bulcke, el capital riesgo es una solución. La unidad Inventages se creó hace 12 años y sus inversiones apuestan por las marcas de salud, como corresponde al envejecimiento de la población. La unidad de capital de riesgo recién creada por su competidor francés Danone adquirió este verano una participación minoritaria en un fabricante de galletas de lujo. Kellogg’s también ha constituido un fondo de capital riesgo este año.

"Evitar a los intermediarios es la opción elegida por Unilever"

La otra opción es tratar de evitar los intermediarios. La británica Unilever está comprando marcas nicho en rápido crecimiento que venden directamente a los consumidores. Su reciente disputa con los supermercados Tesco por el precio de algunos productos fue un reflejo de las presiones que vive el sector y una respuesta a la caída de la libra. El futuro de los gigantes de bienes de consumo exige más creatividad y agresividad.

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