Aerolíneas

Iberia se sube al tirón de las relaciones entre España y Japón

En 2016 se espera un récord en intercambios comerciales y de turismo japonés

La aerolínea valora su pertenecía a IAG como seguro para abrirse camino en Asia

Primera tripulación de Iberia en enlazar Madrid con Tokio tras 18 años sin vuelos directos. En el centro, el presidente de Iberia, Luis Gallego.
Primera tripulación de Iberia en enlazar Madrid con Tokio tras 18 años sin vuelos directos. En el centro, el presidente de Iberia, Luis Gallego.

El embajador de España en Japón, Gonzalo de Benito, ha asegurado esta tarde en Tokio, ante los invitados a una recepción por la vuelta de Iberia al mercado nipón, que ambos países van a romper este año los mejores registros en negocio bilateral y turístico, marcados en 2014. “El año pasado ya se movieron 679.000 turistas en ambas direcciones y el intercambio comercial alcanzó los 5.800 millones de euros. A estas alturas de año estamos en disposición de decir que esos registros será mejorados”, ha anticipado De Benito, que también apunta hacia un récord de inversión de empresas japonesas en España.

La vuelta de Iberia a Tokio, tras 18 años sin un vuelo directo entre España y Japón, se produce en medio de una tendencia favorable para el tráfico entre ambos países, pero miembros de la cúpula directiva de la aerolínea aseguran que la ofensiva en Asia, con apertura de rutas en Shanghái y Tokio, no habría sido posible sin el respaldo de un grupo como IAG.

Los niveles bajos del precio del combustible, la llegada de aviones más eficientes, cierta recuperación económica, el atractivo de España para el inversor chino, la pujanza turística del mercado español en medio de la crisis de seguridad en media Europa y todo el arco Mediterráneo, y la propia reestructuración de costes de Iberia, también han jugado un papel determinante.

Tras las palabras de agradecimiento del presidente, Luis Gallego, a la plantilla por favorecer que “Iberia sea una aerolínea rentable que trata de complacer las expectativas marcadas ante los accionistas y los clientes, que se abre a nuevos mercados y mira al futuro con optimismo”, fue el director comercial Marco Sansavini quien recordó que Iberia regresa a Japón con el respaldo de British Airways, Finnair y Japan Airlines. Las cuatro mantienen un acuerdo de negocio, por el que comparten estrategia comercial e ingresos, e Iberia y JAL vuelan en código compartido.

El pacto entre aerolíneas imita al que Iberia, British y Finnair tienen ya establecido en al Atlántico Norte con American Airlines o al que las aerolíneas de IAG tratan de sacar adelante con Latam para el Atlántico Sur.

Sansavini ha vuelto a reivindicar el hub de Iberia en la T4 de Barajas como nodo de conexiones entre Asia y América. Entre las ventajas respecto al vuelo desde Asia cruzando el Pacífico hacia América, según ha citado el directivo, están que en Madrid se elimina la necesidad de recoger el equipaje y volverlo a facturar entre escalas, así como la nula petición de un visado para tocar el aeropuerto madrileño cuando este sirve de puente hacia otro destino.

Aterrizaje en hora

El primer vuelo de Iberia entre Madrid y Tokio, con un A340/600 y tripulación mixta (españoles y japoneses) tocó tierra en la mañana de hoy miércoles (madrugada española) con 15 minutos de adelanto sobre el horario previsto. El tiempo era nublado, con unos 20 grados centígrados y en ausencia de viento: “Aterrizamos en condiciones excelentes en Tokio-Narita”, anunció el comandante. Con más de 11.000 kilómetros de distancia entre ambas capitales, se trata de la ruta más larga operada por la aerolínea española. “Es el esfuerzo de todos los trabajadores el que nos ha situado entre las aerolíneas más puntuales del mundo”, ha recalcado Luis Gallego.

La empresa parte en esta nueva aventura con tres frecuencias semanales y lo habitual es que vuele esta ruta con su aparato más moderno y eficiente: el A330/200 de dos motores.

Marco Sansavini ha destacado ante la audiencia japonesa esta tarde en Tokio la apuesta de Iberia por renovar la flota de largo radio, con los nuevos A330 y la llegada en 2018 del modelo A350, además de la renovación de los interiores de los A340.

Los nuevos retos tras la reconversión

Iberia pasó de su transformación, con el ajuste de personal en 2013 y pedidos de nueva flota, a labrarse un nuevo futuro con el incremento de producción. Tras la última gran apertura esperada para este año, la de Madrid-Tokio que ha sucedido al estreno de la ruta Madrid-Shanghái, a la compañía le restan hitos tan importantes como es el de la entrada de los nuevos Airbus A350, que Iberia ha tratado de anticipar todo lo posible, o el visto bueno a la alianza con Latam para establecer un negocio compartido entre Europa y Suramérica ante el tirón de competidores como Avianca o Air Europa en la misma región del planeta.

Iberia también está a la espera de una inminente decisión de IAG sobre la centralización del mantenimiento de la flota de todas sus aerolíneas, en una búsqueda de sinergias, que bien podría beneficiar a la amplia plantilla de personal de tierra de la aerolínea española. Al presidente Luis Gallego le queda resolver la ecuación para rentabilizar el puente aéreo entre Madrid y Barcelona, quizás repartiendo los vuelos con Vueling o metiendo en la operación a Iberia Express y Air Nostrum, y analiza la posibilidad de lanzar vuelos directos desde Barcelona El Prat.

Un último gran asunto que merece altas dosis de diplomacia está relacionado con los recursos humanos. Iberia sigue adelgazando su plantilla, a través de nuevas salidas de carácter voluntario, mientras lanza convocatorias de empleo en busca de rejuvenecer los equipos y rebajar una factura, la del personal, que supone un tercio de los costes totales.

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