Jornadas "Sociedad Civil y Cambio Global"

Las claves de gestión del presidente de CaixaBank

Jordi Gual define las corporaciones como organismos con esencia social, rechazando la visión que prioriza la obtención del máximo beneficio por parte de los accionistas.

El periodista Iñaki Gabilondo y el presidente de Caixabank, Jordi Gual
El periodista Iñaki Gabilondo y el presidente de Caixabank, Jordi Gual

A finales del pasado mes de junio, el entonces economista jefe de CaixaBank, Jordi Gual, era nombrado presidente no ejecutivo de la entidad, sucediendo en el cargo a Isidre Fainé. En la jornada inaugural del curso Sociedad civil y cambio global, organizado por el diario El País en el marco de su 40 aniversario, y la Universidad Autónoma de Madrid, Gual ha desgranado, en una de sus primeras exposiciones públicas tras su nombramiento, los principios de gestión que a su juicio deben regir la empresa moderna y, por tanto, el modelo que busca consolidar en CaixaBank.

"Las burbujas dañan la cultura del esfuerzo"

Confianza, compromiso, responsabilidad y esfuerzo fueron conceptos constantes en la exposición de Jordi Gual en las jornadas Sociedad civil y cambio global, organizadas por el diario El País. Respecto al esfuerzo, Gual afirmó que “las sociedades que progresan son aquellas en las que las personas anticipan que, si se esfuerzan, tendrán recompensa”. Asu juicio, esta es una idea contrapuesta a “la cultura del pelotazo, la de la ganancia fácil mediante el chanchullo”, y las burbujas que surgen como resultado, como la financiera, son “lo que más daño hacen a la cultura del esfuerzo. Destrozan carreras y vidas, y producen efectos que se prolongan en el tiempo”. En ese sentido, Gual defendió la puesta en marcha de instrumentos que garanticen los derechos sociales “para ayudar a las personas que sufren a reintegrarse al mercado laboral”.

En 1962, el premio Nobel de Economía, Milton Friedman, defendió que toda la obligación social de la empresa se reducía a conseguir el máximo beneficio para sus accionistas, siempre dentro de la ley y de las normas éticas de la economía de mercado. “Esto no puede estar más equivocado ni más lejos del modo en como yo, personalmente, concibo la empresa moderna”, afirmó Gual, en un diálogo con el periodista Iñaki Gabilondo. “La empresa moderna no es que tenga que tener una responsabilidad social. Es que, en su propia esencia, es un organismo social”, sostuvo. El ejecutivo explicó que la visión de Caixabank es la de una empresa que representa un proyecto común que involucra a las personas, pero no solo a los accionistas. También a empleados, “porque invierten sus habilidades en conocer la empresa y desarrollar sus capacidades”; a los clientes, “porque establecen una relación de largo plazo” con la empresa; y, finalmente, a los accionistas, que invierten su capital. “El papel de la empresa es deberse a todos ellos”, añadió Gual, quien expuso los tres valores corporativos de CaixaBank: “Confianza, calidad, y compromiso social”.

Sin embargo, diversos aspectos pueden amenazar esa visión social de las empresas. Uno, la constante búsqueda del resultado a corto plazo, más aún en un sector como el bancario, aún en recuperación tras la explosión de la burbuja financiera. Para Gual, “el desarrollo del libre mercado ha llevado a comportamientos demasiado cortoplacistas, a tomar decisiones según los resultados trimestrales”. También la entrada en nuevos mercados, y por tanto, la competencia con otras empresas, pueden conducir a una precarización de las condiciones para los trabajadores en esos nuevos países. El presidente de CaixaBank defendió el libre comercio, en el que, como dice la teoría económica, hay ganadores y perdedores. Gual propuso buscar mecanismos de compensación limitados en el tiempo para los desfavorecidos.

Otro componente es el progreso tecnológico, que puede hacer peligrar muchos puestos de trabajo tal y como se conocen ahora. En este ámbito, Jordi Gual se declaró del lado de los optimistas:“El progreso tecnológico enriquece a las sociedades. No destruye empleo, cambia su naturaleza, su localización...”. En ese sentido, Gual defendió la importancia de una formación continua por parte de los trabajadores, que garanticen su empleabilidad. “Para nosotros es una cuestión central. Cuando incorporamos nuevos empleados, estos deben ser personas dispuestas a cambiar a lo largo de su vida profesional. El cambio se ha convertido en norma”.

Pero, pese a los obstáculos, la empresa puede cumplir su compromiso social, algo a lo que va muy ligado el concepto de cultura empresarial. “Para mí, es central. Es lo que permite que la empresa funcione de manera ágil, porque sus empleados y directivos comparten una visión”. Para Gual, la verdadera ventaja competitiva de una empresa moderna está en que todos sus activos estén comprometidos con ella: “Inversores pacientes y trabajadores dispuestos a comprometerse y capaces de crear complicidad con el cliente”. Una complicidad que se debe construir para que los clientes “sean nuestro primer promotor”.

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