Formación

Indra lanza una universidad corporativa para garantizar su nuevo plan estratégico

Miembros del comité de dirección son los directores de las diferentes escuelas de la universidad

Indra
Campus virtual de la universidad corporativa de Indra.

La tecnológica española Indra ha puesto a disposición de sus empleados un ambicioso ecosistema de autoaprendizaje. Una universidad corporativa a la que han denominado Indra Open University, cuyo objetivo es asegurar el éxito de la transformación cultural y de negocio emprendida por la empresa y reflejado en su plan estratégico 2015-2018. El grupo, presidido por Fernando Abril-Martorell, ya contaba con una plataforma de formación virtual, pero ahora ha querido avanzar hacia un modelo de formación más proactivo y pegado a las necesidades del negocio, cuentan desde la empresa, que busca así responder a la necesidad de adaptarse a un entorno cada vez más competitivo, “en el que es necesario el aprendizaje continuo para anticiparse a los cambios y generar un crecimiento rentable y sostenible”.

Sin excluir la formación presencial, la universidad corporativa de Indra es principalmente virtual, para que sus empleados (37.000 en todo el mundo) puedan tener acceso a la formación cuándo y dónde lo deseen y para generar una cultura común a nivel global. Además de seguir potenciando el social learning mediante la red de conocimiento compartido que ya tiene la compañía, la nueva universidad pone a disposición de los empleados nuevas metodologías y herramientas como los cursos online masivos y abiertos, charlas interactivas, gamificación, recursos adaptados a diferentes modos de aprender (vídeos, conferencias, debates, aulas virtuales). “Se trata de generar el ecosistema de autoaprendizaje continuo que requiere el nuevo talento”, insisten. Los itinerarios formativos se adaptan al perfil de cada profesional.

Desde Indra destacan que la iniciativa muestra la apuesta de la firma por el talento de sus profesionales (“dándoles los medios necesarios para tener unas carreras profesionales adaptadas a sus perfiles”), pero el proyecto también podría ayudarles a combatir el robo de talento muy común entre los gigantes tecnológicos, en áreas ahora como la movilidad, el big data o la inteligencia artificial.

“Nuestra universidad, al seguir un modelo proactivo, anticipará las necesidades de los profesionales y del mercado, en lugar de responder a ellas una vez que surgen”, dicen. Para ello, miembros de su comité de dirección son los directores de las diferentes escuelas en las que se estructura la universidad y tienen la responsabilidad de definir su misión y objetivos (en línea con el plan estratégico de la empresa), identificar las necesidades y los cursos que deben impartirse de acuerdo con esos objetivos, y seleccionar a los expertos (internos y externos) que forman el profesorado. Todo con el apoyo de la unidad de recursos humanos.

Indra confía en la implicación de sus profesionales. “Su papel es clave en la construcción de la universidad, colaborando y compartiendo conocimientos y recursos, actuando como community manager de las distintas comunidades con las que cuenta el campus o, incluso, formando parte del claustro de profesores de las escuelas”. Indra dice querer identificar y aprovechar todo el talento interno de sus profesionales, “que forman una red de expertos multidisciplinar única”. Para fomentar su participación, pondrá en marcha un sistema de reconocimiento, mediante el que se pondrá en valor el grado de colaboración de los profesionales y en el que estos podrán reconocer la contribución de sus colegas.

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