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La marcha de Stumpf no basta

Los nuevos máximos directivos, veteranos en la entidad, deberán cambiar la manera de actuar

John Stumpf.
John Stumpf.

La salida de John Stumpf de Wells Fargo era inevitable, pero ha llegado más rápido de lo esperado. La “retirada” del presidente y consejero delegado abre el camino para que su sucesor cambie una cultura que llevó a abrir millones de cuentas falsas. Junto con el consejo de administración del banco, el veterano Tim Sloan, nuevo CEO de la entidad, tiene que demostrar que puede romper con el pasado.

Dos días antes, el banco había dado a conocer nuevos nombramientos de ejecutivos que reforzaron su comité de operaciones y las responsabilidades de Sloan. Pero al menos esta última parte se ha visto sobrepasada por los acontecimientos.

Tim Sloan lleva 29 años en la compañía, solo cinco menos que su predecesor


El capítulo final comenzó a principios de septiembre, cuando el banco aceptó pagar los 172 millones de euros de multa por abrir cuentas ilegalmente para llegar a los objetivos de ventas. Por ello, Stumpf renunció a un bonus de 38 millones. Eso deshizo el buen trabajo que había mantenido a Wells Fargo con una solidez inusitada durante y después de la crisis de 2008.

Los puntos de vista de los accionistas (el mayor es Warren Buffett) pueden haber tenido algo que ver con la apresurada salida de Stumpf. Tras el anuncio, los inversores impulsaron un 2% las acciones de la compañía.

Sin embargo, aunque la salida del CEO haya sido necesaria, no es suficiente. Un escándalo que los ejecutivos conocían desde hace años y que llevó al despido de más de 5.000 empleados sugiere que había problemas arraigados, al menos en algunas partes de la entidad. Tim Sloan es un veterano con 29 años en la compañía, solo cinco menos que Stumpf. No hay ninguna certeza de que sea capaz de fijar un estilo diferente.

Es una mejora que el consejo tenga ahora un presidente distinto del CEO, Stephen Sanger, y también un nuevo vicepresidente. Sin embargo, Sanger era director general desde 2012, y si había alguien que podía hacer que Stumpf abordara antes y con más entusiasmo el problema de las cuentas, era él. La diligencia Wells Fargo ha cambiado de conductores; ahora necesita también una nueva y clara dirección.

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