Editorial

Cuarentena fiscal para la vivienda

La Confederación Nacional de la Construcción y la Asociación de Promotores Inmobiliarios presentaron ayer un programa para reactivar la construcción de vivienda y dar salida a la demanda insatisfecha de millones de jóvenes atrapados en las rentas bajas y el desempleo, y que están retrasando sine die su emancipación familiar. A juicio de los promotores, cubrir tal demanda supondría la construcción de 150.000 viviendas nuevas cada año y debería llevar aparejada una serie de incentivos fiscales que la movilizasen, y que se centrasen también en la rehabilitación del parque de segunda mano. El objetivo es de obligado respaldo, pero seguramente los instrumentos para lograrlo deberían ser revisados. Hay que recordar que solo por presión de Bruselas España abandonó sus castizos programas de deducción fiscal a la compra de vivienda, que además de tener un coste que llegó a los 6.000 millones de euros anuales para Hacienda, se habían convertido en el primer impulsor de una demanda desorbitada que a su vez había cebado los precios y la deuda de las familias, los promotores y los bancos hasta los niveles sonrojantes que desembocaron en una crisis que aún no nos hemos sacudido del todo. Ayuda a los jóvenes sí, pero con cálculo de sus consecuencias, y poniendo en cuarentena toda deducción fiscal indiscriminada.

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