Editorial

Un mercado de fondos más competitivo

Sede operativa de BME en Las Rozas, Madrid.
Sede operativa de BME en Las Rozas, Madrid.

El mercado financiero español es de los más bancarizados del mundo, y con unos procedimientos más flexibles y más ágiles que los comunes en la mayoría de los países del entorno. Pero el hecho de que la industria financiera esté muy concentrada en media docena de grandes bancos, que intermedian en el negocio bancario y prestan todo tipo de servicios financieros, desde hipotecas a crédito al consumo, desde captación de pasivo hasta contratación de fondos, desde seguros hasta operaciones de Bolsa, estrecha el mercado para operadores de menor nivel que no disponen de redes comerciales tan vastas. Además, esta estructura de la industria financiera ha tratado de retrasar la introducción de mecanismos más flexibles que democratizasen determinadas áreas del mercado del dinero que estaban concentradas en pocas manos.

Ya en 2010 las autoridades económicas quisieron poner en marcha mecanismos que introdujeran competencia y facilitasen y abaratasen la operativa en la compraventa de fondos de inversión, una vez que se había eliminado el peaje fiscal que en el pasado era obligado cada vez que un partícipe decidía, en virtud de su libertad, cancelar un fondo para traspasar a otra gestora su dinero en la búsqueda legítima de mayor retorno para su inversión.

Pero hasta ahora no ha sido posible poner en marcha un auténtico supermercado de fondos de inversión, como el que desde principios de 2017 pondrá a disposición de los particulares Bolsas y Mercados Españoles (BME). Se trata de una plataforma en la que se podrán contratar participaciones de cuantos fondos estén en el mercado, con el desembolso de muy limitadas comisiones, sin necesidad de pasar por la tramitación bancaria que ahora constituye el mecanismo principal de comercialización.

Con este instrumento los particulares tendrán acceso a todo el universo de fondos que estén abiertos a la comercialización, independientemente de la gestora a la que pertenezcan y de la depositaria en la que estén alojados sus activos o su liquidez. Las pequeñas gestoras, hasta ahora alejadas del gran público y solo conocidas por una franja de población con muy alto nivel de conocimiento del mercado, estarán también en ese escaparate general, en el que el contraste tanto de comisiones de gestión como de los retornos proporcionados en el pasado, formará parte de la información que los particulares tienen que tener en consideración para tomar sus decisiones de inversión.

Este incremento de la competencia será uno de los mejores acicates para mejorar las comisiones y esmerar la gestión en busca de una clientela que hasta ahora estaba alejada del mercado, o cautiva en un mercado oligopolístico. Es un paso más hacia la modernización de los mercados financieros, que gozan ya de estos niveles de sofisticación en muchas economías del entorno.

 

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