Alvise Giustiniani, vicepresidente de Phillip Morris

“El contrabando de tabaco financia el terrorismo”

El fabricante de Marlboro denuncia la expansión de las “marcas blancas ilegales”que entran en Europa sin pagar impuestos procedentes de Dubái, Ucrania, Rusia o Bielorrusia

Alvise Giustiniani, vicepresidente de Phillip Morris.
Alvise Giustiniani, vicepresidente de Phillip Morris.

Hace solo una década, la Comisión Europea acusaba a las grandes tabacaleras internacionales como Philip Morris de explotar ellas mismas el contrabando de cigarrillos para librarse de impuestos en la Unión Europea. Anteayer, durante un coloquio organizado en Bruselas por la plataforma de información EurActiv, esas mismas compañías pedían mano dura a la UE para erradicar un comercio ilegal que les ha arrebatado el 10% del mercado europeo. Un tráfico ilegal que incluso sirve para financiar a organizaciones terroristas y ataques como los de París, según advierte, en entrevista con CincoDías, Alvise Giustiniani, vicepresidente mundial de Philip Morris para Estrategia y Prevención del comercio ilegal.

 

Pregunta. ¿Hay falta de voluntad política en la UE para combatir el contrabando de tabaco?

respuesta. No se puede decir que Europa no haya hecho nada, porque ha estado en la vanguardia de esa lucha. Pero creo que debe hacer más. Lo primero es reconocer que existe un problema con el white ilicit [tabaco importado ilegalmente] y eso ha empezado a hacerse en el último año. El segundo paso es que se debe entender que no se trata de pequeña delincuencia, sino de crimen organizado que incluso tiene vínculos con el terrorismo. No digo que financie el 100% de las actividades terroristas. Pero con que solo financie el 10% ya supone una amenaza para la seguridad nacional.

P. ¿Algún ejemplo concreto de ese vínculo?

R. Los comandos [yihadistas] en Francia. Y ahí no estamos hablando de grandes sumas de dinero, pero el contrabando de tabaco les proporciona el dinero para pagar el alquiler de la vivienda, la manutención diaria o la compra de algunas armas. Con la venta de cuatro o cinco cartones de cigarrillos se pueden sacar 100 euros al día y eso es suficiente para sobrevivir.

P. Es curioso. Hace unos años la CE les acusaba a ustedes de fomentar el contrabando y tuvieron que llegar, en 2004, a un acuerdo extrajudicial. Ahora ustedes sufren en parte las consecuencias de ese tráfico ilegal.

R. Eso fue hace 15 años. El pasado es el pasado. Hoy día, la opinión pública reclama que las multinacionales sean responsables en todas las fases de la cadena, desde la producción hasta la comercialización. Aquellos acuerdos fueron un hito novedoso y, en el caso de Philip Morris, ha permitido reducir en un 85% el contrabando de nuestros productos en Europa.

P. A pesar de esa reducción, el volumen de tabaco ilegal en la UE se ha mantenido. ¿A qué se debe?

R. La principal fuente es el llamado tabaco white ilicit, que se fabrica legalmente fuera de la UE pero entra ilegalmente en el mercado europeo. Se calcula que esa producto ya es el 35% de todo el tabaco ilegal, que es el 10% del que se consume y supone una pérdida en impuestos de 11.000 millones para los fiscos europeos.

P. ¿Y qué impacto tiene en su volumen de negocio?

R. No le puedo dar una cifra exacta. Pero cada cigarrillo white ilicit vendido es un cigarrillo menos vendido legalmente. [En Europa se venden unos 18.800 millones de cigarrillos importados ilegalmente al año].

P. La CE asegura que la nueva directiva ayudará a frenar ese tráfico.

R. Es un paso en la buena dirección porque establecerá la localización y rastreo de cada paquete de cigarrillos, en línea con el protocolo internacional sobre erradicación del contrabando de tabaco. Pero el 90% del tabaco ilegal en el mercado europeo procede de fuera de la UE, así que tan pronto como sea posible debería extenderse esa norma a otros países.

P. La nueva directiva también pretende reducir el consumo, con un empaquetado más neutro y menos atractivo. ¿Reducirá sus ventas?

R. Un producto como el nuestro necesita regulación. Sin duda. Pero creo que el nuevo empaquetado va a estimular la demanda del tabaco de contrabando porque hay una parte de los consumidores que preferirán comprar un paquete con el logo y la presentación tradicional de Marlboro, por ejemplo. No sabemos si será el 5% o el 10% de los consumidores, pero esa demanda existirá.

 

1.330 millones de cigarrillos ilegales en España

Las marcas blancas o white ilicit que entran en el mercado europeo sin control sanitario y sin pagar aranceles suponen ya el 35,4% del tabaco ilegal que se fuma en la Unión Europea, según un estudio de la consultora KPMG. El mismo informe calcula que en toda Europa se fuman unos 18.800 millones de cigarrillos ilegales sin marca. Y de ellos, 1.330 millones en España. Las tabacaleras achacan en parte a la crisis económica e boom de estas marcas baratas, que ha unido la demanda de un producto barato en los países europeos más castigados con el lucrativo negocio de exportar de manera ilegal desde los países vecinos.

“Los incentivos para el contrabando son muy elevados y los castigos muy leves”, señala Alvise Giustianiani, vicepresidente mundial de Philip Morris para Estrategia y Prevención del comercio ilegal. Giustiniani añade que “un container de tabaco comprado fuera de la UE por 100.000 dólares puede reportar a los traficantes entre un millón y millón y medio de dólares en el mercado europeo”.

Ese tabaco importado ilegalmente ha sustituido en parte al antiguo contrabando de marcas como Marlboro, reducido a raíz del acuerdo firmado por Philip Morris con la UE en 2004 y que acaba de expirar. La compañía estadounidense se comprometió entonces a compensar a los países de la UE con un total de 1.000 millones de dólares en 12 años y a pagar una penalización por cada cigarrillo suyo de contrabando que se incautase. Por ese concepto ha pagado 68 millones de euros. España, que apenas ha incautado, solo ha recibido medio millón de euros.

“Se sabe de dónde viene y quién lo fabrica”

P. El contrabando de marcas como Marlboro se ha sustituido por importaciones ilegales de marcas blancas. ¿De dónde sale ese tabaco que ustedes llaman white ilicit?

R. Es tabaco fabricado legalmente en países terceros. Por compañías con consejo de administración, ejecutvos... En teoría, destinado a sus propios mercados. Pero en realidad, se vende a personas, de manera legal, pero que lo destinarán a la venta ilegal en Europa... Por supuesto que sabemos quiénes son y dónde están.

P. ¿Dónde están esas fábricas?

R. No voy a señalar a ningún país en concreto. Pero basta ver las noticias para ver que a menudo se menciona a Bielorrusia, Dubái, países al este de la frontera europea... En Dubái, por ejemplo, hay varios fabricantes la zona de libre comercio. Y producen de manera legal, para clientes que llegan y les piden varios contenedores. Y no hacen nada malo. Pero saben que están vendiendo a contrabandistas.

P. ¿Debería sancionar la UE a esos países?

R. No creo que las sanciones sean una solución. Sería más útil la cooperación. Hace falta una situación en que ambas partes salgan ganando. Algunos de esos países [caso de Ucrania] reciben ayuda europea y se les podría decir que, a cambio, no permitan el contrabando. La UE debería incluir el freno al contrabando en los acuerdos con esos países.

P.¿Y cómo frenar a los fabricantes que despachan su producto a sabiendas de que es para la exportación ilegal?

R. Se les deberían aplicar las mismas medidas que a nosotros, en términos de trazabilidad de la cajetilla, identificación de los clientes, normas antiblanqueo... Ahora operan en unas condiciones totalmente diferente a las nuestras.

P.¿Y en otros puntos de la cadena?

R. El control principal debe ejercerse sobre los fabricantes, pero hay otros actores que pueden ayudar, como los proveedores del material para filtros, que solo hay cuatro o cinco en el mundo, las líneas aéreas y de cargo o los emisores de tarjetas de crédito.

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