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Javier Hidalgo: el príncipe rebelde de Globalia

Compaginar trabajo y ocio es la especialidad del nuevo consejero delegado ejecutivo del mayor grupo turístico español.

Caricatura de Javier Hidalgo, nuevo consejero delegado ejecutivo de Globalia.
Caricatura de Javier Hidalgo, nuevo consejero delegado ejecutivo de Globalia.

Que el alma de Globalia es y siempre será el fundador y presidente del grupo Juan José Hidalgo es algo que se da por sentado en el sector del turismo. Sin embargo, su hijo Javier Hidalgo (Salamanca, 1972) ha dado un importante paso adelante en la compañía al ser nombrado esta semana consejero delegado ejecutivo. El empresario de 75 años deja así en manos de su vástago algunas de las labores directivas más relevantes del día a día, un gesto que se interpreta como un posible avance hacia un relevo en la dirección del mayor grupo turístico español –aunque la empresa recalca que el veterano ejecutivo continuará presidiendo el negocio–.

Conocido por sus frecuentes apariciones en el papel cuché y por codearse con personajes famosos que van desde actores y actrices a modelos o cantantes, el propio Javier Hidalgo ha explicado en alguna que otra entrevista que es consciente de que aspectos como su forma de ser o de vestir han acrecentado esa fama de joven de familia adinerada más volcado en la diversión que en los despachos, una imagen tras la que defiende que hay muchas horas de trabajo.

Formado en Estados Unidos, el nuevo consejero delegado ejecutivo de Globalia es licenciado en Administración de Empresas por la Universidad de Pepperdine y cursó el Máster Ejecutivo de la Universidad de California. Como si de una pequeña empresa familiar se tratara, comenzó a trabajar desde muy joven en las compañías del grupo para conocer su funcionamiento en profundidad, ocupando diversos cargos hasta ser nombrado director general de Globalia en enero de 1999.

Quienes han tenido la oportunidad de trabajar con él consideran que su faceta de gestor ha quedado durante mucho tiempo difuminada tanto por la alargada sombra de su padre, como por esa imagen que ha proyectado en la prensa rosa y la poca visibilidad de su puesto. En su entorno destacan que es una persona muy inteligente capaz de compatibilizar la faceta de empresario con la de esa agitada vida privada que tanto interés ha despertado durante años.

Como gestor de equipos, lo definen como alguien que apuesta principalmente por inculcar una estrategia y una filosofía de grupo, sin perderse luego demasiado en los detalles. Así, ofrece una gran flexibilidad a los profesionales que le rodean haciendo de la confianza en su equipo su principal seña de identidad.

Dejando a un lado su función en el grupo, Javier Hidalgo también ha sido la cara visible de otros muchos negocios en diversos sectores que van desde la moda a la telefonía móvil, pasando por las energías renovables. Su aventura empresarial con el operador móvil Pepe Phone es quizá la más destacada de todas las que ha emprendido al margen de Globalia. Se hizo cargo junto con varios socios de la firma, creada en el seno de la empresa familiar en 2003 bajo la marca Pepe, logrando que se hiciera un hueco en el mercado español hasta ser adquirida finalmente este año por MásMóvil por 158 millones de euros.

Una de las circunstancias más llamativas del nombramiento de Javier Hidalgo como consejero delegado del grupo es que no cuenta con acciones de la compañía, ya que en 2013 decidió vender su 5% de participación al político y empresario Abel Matutes con la intención de dedicarse a sus propios negocios.

El movimiento tampoco escapa a los comentarios sobre la relación entre Pepe Hidalgo y sus hijos (además de Javier, el empresario salmantino es padre de María José, directora general de Air Europa, y Cristina, encargada durante años del área de marketing del grupo), un encaje que nunca ha sido fácil. Y es que las discrepancias sobre la estrategia empresarial a seguir han sido frecuentes en la familia, siendo la salida a Bolsa y la sucesión los temas más controvertidos.

A pesar de haber recorrido ya más de medio mundo tanto por negocios como por placer, Javier Hidalgo –que aseguran que parece haber encontrado una mayor estabilidad en lo personal gracias a su actual pareja y a la paternidad– inicia ahora un nuevo viaje, esta vez en su carrera. Con su nombramiento, el patriarca de los Hidalgo ha depositado en él su confianza para ayudarle a guiar el rumbo de esa empresa que tanto esfuerzo le costó levantar y que todavía se enfrenta a muchos retos, como la puesta en marcha de la aerolínea de bajo coste Air Europa Express. Javier Hidalgo gana de nuevo protagonismo como posible heredero del imperio turístico español.

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