Editorial

Señales débiles del mercado

La decisión de Telefónica de cancelar la oferta pública de acciones de su filial Telxius por escasez de demanda por parte de los inversores no es una buena noticia para la compañía, pero tampoco resulta un signo demasiado halagüeño sobre el momento que vive mercado. La compañía ha desistido de la OPV de su filial de infraestructuras porque no ha logrado obtener una valoración adecuada en las ofertas recibidas. Telefónica había establecido un rango de entre 12 y 15 euros por acción, lo que suponía una valoración de su filial de entre 3.000 y 3.700 millones de euros, y apostaba por colocar el 36,6% de Telxius, con opción de llegar hasta el 40%.

La estrategia de la operadora con esta OPV pasaba por captar fondos para reducir su deuda, que al cierre del primer semestre se situaba en unos 52.500 millones de euros. Con ello pretendía también mantener su generosa política de retribución al accionista, que en todo caso no tendrá variación. No es la primera vez que se suspende una OPV (en 2012 la operadora decidió cancelar la OPV de su filial Atento, que finalmente vendió a Bain Capital) y hace lo que debe a la espera de una mejor valoración por parte de un mercado que ahora manda señales muy débiles para el sector en toda Europa.

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