Mercado inmobiliario

Muscari ejercerá la opción de compra de Torre Cepsa con un crédito de Bankinter

Tras la sociedad Muscari, dueña de la opción de compra, se encuentra el investigado Al Qubaisi, expresidente de Cepsa. El rascacielos interesa a Amancio Ortega.

La torre Cepsa, en el complejo de las Cuatro Torres de Madrid.
La torre Cepsa, en el complejo de las Cuatro Torres de Madrid.

La sociedad Muscari, tras la que se encuentra Khadem Al Qubaisi, expresidente de Cepsa e investigado internacionalmente por blanqueo, prevé ejercer la opción de compra sobre Torre Cepsa con un crédito de 400 millones otorgado por Bankinter. El exdirectivo emiratí aporta garantías del futuro comprador, Pontegadea.

A pesar de la investigación internacional por blanqueo, fraude, corrupción y malversación sobre Khadem Al Qubaisi, ex director general del fondo petrolero IPIC de Abu Dabi –dueño de Cepsa–, la operación de venta de Torre Cepsa de Madrid se acerca a su final. El próximo viernes, previsiblemente la sociedad instrumental holandesa Muscari Property, tras la que se halla este emiratí también expresidente de Cepsa, ejercerá su opción de compra por 400 millones de euros. Para ello, cuenta con un crédito de Bankinter, como confirman dos fuentes conocedoras de la operación, lo que evita una posible pesquisa sobre de dónde proceden los fondos de esta empresa.

Inicialmente parecía una transacción bastante convencional. El vendedor era Bankia, Muscari ejercería su opción de compra y después volvería a vender el inmueble por 490 millones a Pontegadea, la sociedad inmobiliaria de Amancio Ortega, fundador de Inditex. Pero se complicó en las última semanas.

A finales de agosto se conocía que Al Qubaisi era arrestado en su país, dentro de la investigación por desvío de 3.120 millones del fondo soberano malayo 1MDB. Emiratos Árabes Unidos ordenó la congelación de sus cuentas y la investigación de sus transacciones. A su vez, la fiscal general de Estados Unidos, Loretta Lynch, inició una ofensiva para embargar los inmuebles y obras de arte que supuestamente fueron adquiridos para blanquear dinero por el expresidente de Cepsa y otras personas investigadas.

Ante esa nueva coyuntura, la operación se complicó, según fuentes conocedoras, por los riesgos de un flujo de capital procedente de una sociedad vinculada a Al Qubaisi. Para sortear la incertidumbre sobre la legalidad de los fondos, Muscari ha obtenido el crédito de Bankinter, entidad que ha declinado hacer comentarios. La sociedad holandesa ha tenido que aportar como garantía adicional el acuerdo de compraventa posterior con Pontegadea, relatan fuentes internas del proceso.

Este rascacielos, de 248 metros de altura, es el segunda más alto de España, tras Torre de Cristal y fue inagurado en 2009. Ha despertado el interés de los inversores, igual que ocurrió con su vecina Torre Espacio, vendida el pasado año por 550 millones.

Expertos en blanqueo consideran que si Bankinter ha encontrado algún riesgo asociado a la operación, por la vinculación con Al Qubaisi, ha tenido obligatoriamente que informar a la Sepblac –la comisión contra el blanqueo de capitales dependiente de Economía–. Pero las fuentes conocedoras avanzan que es muy probable que la operación se cierre sin problemas, a no ser que algunos de los implicados eche marcha atrás.

El foco se pone ahora en la plusvalía de 90 millones que cobrará Muscari, indican los expertos en blanqueo, ya que previsiblemente estará fiscalizada por las autoridades de diversos países. O si los responsables de IPIC consideran que esa ganancia corresponde al fondo de Abu Dabi y no a su exdirectivo Al Qubaisi.

Controles en la operación

Financial Times informaba el pasado año que tras el arrendamiento de Cepsa en el rascacielos diseñado por Norman Foster se encontraba una firma privada de Khadem Al Qubaisi, quien ejercía como director general de IPIC en esa época. En el acuerdo, de 2013, también se daba la opción de compra de Torre Cepsa.

El rotativo inglés destacaba cómo este emiratí aprovechó su cargo para hacer la operación a través de una sociedad instrumental propia. Los conocedores de la operación ratifican que el exdirectivo emiratí es el dueño final de Muscari Property, tras la que está otra luxemburguesa llamada Muscari Investissement. Financial Times también remarcaba la necesidad que tenía IPIC de hacerse cuestiones sobre la eficacia en los controles de su gobierno corporativo.

En la transacción actual, que se cerrará el viernes, el riesgo del análisis recae sobre Bankinter, quien para entonces previsiblemente tendrá cerrado el crédito con Al Qubaisi. Los expertos en blanqueo señalan que, como cualquier entidad financiera española, el banco tiene unos estrictos controles sobre estas operaciones y sobre la situación del beneficiado final, en este caso investigado en Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos, Luxemburgo y otros países, junto a otras personas por el supuesto fraude en el fondo malayo de desarrollo 1MDB.

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