Mercado inmobiliario

La investigación por blanqueo al exjefe de IPIC enreda la venta de Torre Cepsa

Khadem Al Qubaisi, ex director general del fondo de Abu Dabi, investigado en varios países por distintos delitos

Es dueño de la opción de compra sobre la torre, propiedad de Bankia, que interesa a Amancio Ortega

Torre Cepsa
Khadem Al Qubaisi, ex director general de IPIC, en una conferencia de prensa en Alemania.

La investigación internacional por blanqueo sobre Khadem Al Qubaisi, ex director general de IPIC –fondo de inversión de Abu Dabi–, ha hecho extremar las precauciones en la venta de Torre Cepsa. Este directivo, arrestado en su país, posee una opción de compra del inmueble a través de una sociedad instrumental, que está prevista que ejerza antes del 1 de octubre, con el objetivo posterior de vender el inmueble a Pontegadea.

"Es un momento muy delicado en la venta de la Torre Cepsa. La situación ha cambiado radicalmente”. Esa frase es de una de las personas que participan en esta operación inmobiliaria y que guarda el anonimato. Lo que parecía una transacción prácticamente cerrada antes de las vacaciones estivales, se ha enturbiado por el arresto en Abu Dabi el 18 de agosto de Khadem Al Qubaisi, ex director general de IPIC. El directivo está siendo investigado en varios países por blanqueo de capitales, corrupción y malversación en relación al fraude de 3.120 millones de euros del fondo soberano malayo 1MDB, como informaba Financial Times.

Torre Cepsa, diseñada por el arquitecto Norman Foster en el complejo de las Cuatro Torres de Madrid, es actualmente propiedad de Bankia, que la adquirió en la etapa de Miguel Blesa como presidente por 815 millones. En 2013, la antigua caja ya nacionalizada alquiló el rascacielos a Cepsa –propiedad de IPIC– como sede corporativa con una opción de compra por casi 400 millones de euros, que vence la próxima semana.

En esa época, Al Qubaisi ejercía como director general mundial de IPIC y como presidente de Cepsa. Pero el acuerdo no fue cerrado entre Bankia y el fondo de inversión de Abu Dabi, sino que la opción de compra la obtuvo el directivo a través de una sociedad instrumental propia, aprovechando su posicion en IPIC, como ya adelantó el rotativo inglés. Esa empresa, según indican fuentes inmersas en el proceso, es la holandesa Muscari Property, que el registro mercantil de Países Bajos muestra que a su vez depende de la luxemburguesa Muscari Investissement, otra compañía instrumental. Corpfin, la firma que asesora en esta operación a Muscari, declinó hacer comentarios a este diario, al igual que Cepsa, actual inquilino del inmueble.

Una vez que la sociedad Muscari ejerza su opción de compra antes del viernes, previsiblemente venderá la sociedad Torre Norte Castellana (propietaria del rascacielos) a Pontegadea, la firma inmobiliaria de Amancio Ortega, fundador de Inditex. Fuentes cercanas al proceso indican que este acuerdo previo está cerrado desde el verano y Al Qubaisi se desprenderá del inmueble por 490 millones.

  • Extremar las precauciones

Desde que se conoció el arresto de Al Qubaisi, las precauciones se han extremado. Bankia está obligada a informar al Sepblac –la comisión contra el blanqueo de capitales dependiente de Economía– de este tipo de operaciones. Pero en este caso todas las partes han extremado la vigilancia sobre cualquier posible irregularidad. Desde la entidad financiera presidida por José Ignacio Goirigolzarri se ha declinado hablar de la operación, pero comentan que se han tomado todas las medidas obligatorias sobre la procedencia de los recursos.

El principal problema surge si las autoridades nacionales o internacionales consideran que el dinero para la compra ha sido conseguido ilícitamente por Al Qubaisi. De hecho, en julio, Loretta Lynch, fiscal general de EE UU, lanzó una macrooperación para embargar inmuebles y cuentas en ese país relacionados con el directivo árabe, entre otras personas, por lo que los funcionarios españoles conocen el caso.

Un experto en blanqueo internacional de capitales explica que, para esta venta, Bankia ha tenido que informar a la Sepblac e identificar al propietario final que se esconde tras las sociedades instrumentales. Aun así, asegura que es difícil que la operación se pare si no existe un proceso abierto contra Al Qubaisi en España, además de por el debido respeto a la presunción de inocencia del exjefe de Cepsa mientras no sea juzgado. En cualquier caso, si la entidad financiera aprecia cualquier duda legal, podría detener el proceso.

  • Recursos a través de un préstamo

Para sortear la incertidumbre sobre la legalidad de los fondos, una persona ligada al proceso indica que la sociedad Muscari habría obtenido un préstamo de una entidad financiera española, con el que abonará los casi 400 millones a Bankia. De esa forma, la sociedad holandesa evita pagar con fondos propios que pudieran estar bajo sospecha y el banco recibiría una transacción totalmente validada por el Banco de España y por las autoridades.

Si, como parece, ninguna autoridad impide la transacción, Muscari podrá vender inmediatamente después el segundo edificio más alto de España a Pontegadea, firma que ha declinado hacer comentarios. En este caso, las fuentes consultadas no perciben ningún reparo legal, pues el problema solo surge en el desembolso a Bankia.

Aun así, las partes conocedoras del proceso señalan que en estos momentos hay un esfuerzo especial en revisar cada línea del acuerdo. Y nadie descarta que en la misma rúbrica ante notario se frustre la venta.

El ‘lobo’ de Abu Dabi

Nacido en 1971, Khadem Al Qubaisi era uno de los principales hombres de negocios de Abu Dabi. Contaba con el trato de his excellency (su excelencia) por el cargo que ejercía como responsable de IPIC, equiparable en estatus al de ministro. Aunque no es propiamente un jeque, se le considera muy influyente tras su vínculo con la familia real de su país de origen por su matrimonio, según Financial Times. En España era bien conocido por ejercer de presidente de Cepsa. Pero en abril de 2015 fue cesado sin explicaciones oficiales por parte del régimen emiratí.

En abril de 2016, Reuters informaba de que el banco central de Emiratos Árabes Unidos ordenaba la congelación de activos de Al Qubaisi y decretaba la investigación sobre sus depósitos y transacciones. En Estados Unidos se iniciaba igualmente una macrooperación para intentar embargar activos por valor de 1.000 millones de dólares. En agosto era arrestado en su país, aunque desde entonces se desconoce su situación legal allí.

A Al Qubaisi se le investiga por desviar supuestamente 3.120 millones de euros del fondo soberano de Malasia 1MDB, junto a allegados del primer ministro malayo Najib Razak. En Luxemburgo, hace un mes, la policía realizó una redada en el Banco Edmond de Rothschild, buscando pruebas sobre la relación de Al Qubaisi con Marc Ambroisien, cesado por la entidad financiera como consejero delegado. Precisamente, Ambroisien aparecía hasta febrero como administrador de la instrumental luxemburguesa Muscari. Entre las adquisiciones que supuestamente habrían realizado los implicados para blanquear el dinero de 1MDB (alrededor de 1.000 millones solo en EE UU) está la adquisición de inmuebles de lujo en Nueva York y California, la compra de un hotel en Beverly Hills, obras de arte, clubs en Las Vegas y un avión privado, según The New York Times. Pero lo más llamativo es la financiación de la película El lobo de Wall Street, protagonizada por Leonardo DiCaprio y donde se muestran los excesos de un bróker sin escrúpulos.

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