Los retos económicos de Galicia

Unas cuentas saneadas para hacer frente al gasto social

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La irrupción de un sector económico que genere actividad y empleo en el territorio que se asiente es el factor más importante que marca un mayor o menor crecimiento en una comunidad autónoma. Y el mejor ejemplo se ha producido con el turismo. Seis regiones (Cataluña, Baleares, Canarias, Andalucía, Madrid y Comunidad Valenciana) han logrado fijar población, atraer población y crear un tejido productivo que aporta riqueza y empleo, con el único borrón de que lo hace en la temporada en la que hay turistas (tradicionalmente de mayo a septiembre).

La referencia del modelo internacional de Inditex

La salida a otros mercados se ha convertido en una prioridad para las empresas gallegas. Yel mejor ejemplo está en casa. Inditex, la cadena presidida por Amancio Ortega y que tiene su sede central en Arteixo, es el mejor exponente de una compañía que ha logrado convertirse en una multinacional con 7.096 tiendas en 91 mercados (el último en incorporarse ha sido Vietnam). Solo en los últimos doce meses ha abierto 83 tiendas y ha generado 9.932 puestos de trabajo, 2.421 (un 24,3%) en España.

En los siete primeros meses de 2016, las exportaciones gallegas han crecido un 3,9% hasta los 11.320 millones (el 7,6% de las españolas), situándose en niveles cercanos a una potencia industrial como el País Vasco. Y en ello ha tenido un peso determinante el sector textil, que supone el 27% de las ventas al exterior, frente al 19,5% de la automoción y el 15% de los bienes de equipo

A la pujanza de Inditex se ha unido la recuperación de otros grupos afectados por el ajuste de la demanda en España. Y entre ellos destaca Sociedad Textil Lonia, compañía que comercializa las marcas Purificación García y Carolina Herrera, con una cifra de negocio de 300 millones de euros.

Galicia afronta otra coyuntura diferente. El demográfico es el principal problema que afronta. Desde hace muchos años pierde población, especialmente joven, que emigra a otros lugares con mejores perspectivas económica y sociales. Y esa tendencia se ve a agravada por el envejecimiento de la población. Las estimaciones de la Consejería de Trabajo apuntan que de los actuales 2,7 millones de habitantes se podría pasar a 1,7 millones en 35 años si se suma el impacto del éxodo de los más jóvenes y de la defunción de los más viejos (el 25% de los empadronados tiene más de 65 años).

Para hacer frente a este desafío será necesaria la combinación de políticas pasivas y activas. En el caso de las pasivas disponer de una protección social que cubra a una población envejecida, con un elevado índice de dispersión geográfica (el 70% de la población gallega vive en 57 municipios) y que requerirá un elevado gasto para cubrir sus necesidades. El principal aval con el que contará el Ejecutivo que saldrá de las elecciones del 25S serán unas cuentas saneadas, en muchos casos a costa de unos recortes sin precedentes. El último informe del Consejo Económico y Social sobre el presupuesto sanitario de las comunidades autónomas revela que Galicia ha sido la que más ha ajustado sus cuentas (seis años consecutivos) y la que más lo ha incrementado en los Presupuestos de 2016 (un 18,7%).

Con la excepción de 2015, en la que rebasó el límite, Galicia ha sido de las pocas comunidades que ha cumplido con los objetivos de déficit marcados por Hacienda y eso le ha permitido disponer de autonomía financiera y no tener que asumir créditos a través de los distintos fondos (Fondo de Facilidad Financiera o Fondo de Liquidez Autonómica). Yla principal consecuencia ha sido que la deuda de Galicia no ha crecido de forma exponencial, tal y como ha sucedido en otras autonomías. Ha pasado de suponer el 15,4% del PIB en 2012 al 18,9% en el segundo trimestre de 2016 (un aumento de 2.403 millones en términos absolutos). Pese a ello se sitúa seis puntos por debajo de la media española. En ese grupo también se encuentran Aragón, Asturias, Canarias, La Rioja, Madrid y País Vasco.

Para el despliegue de las políticas activas será necesaria el impulso de los sectores que más actividad y empleo pueden generar. Y entre ellos sobresale la industria, en la que destacan el auge de la automoción y los astilleros. El polo más importante se ha establecido en torno a fábrica de PSA en Vigo, que aporta trabajo y carga a una industria auxiliar cada vez más grande. La fábrica se situó como la segunda que más vehículos ha producido en la primera mitad del año en España, con 243.000 vehículos, apenas 3.600 menos que la de Seat-Audi en Martorell, que encabeza la clasificación. Los astilleros también serán claves en esa estrategia como consecuencia de los pedidos que han obtenido para los próximos ejercicios. La cartera de Navantia, con esos últimos contratos, ya supera los 1.000 millones de euros y permitirá, según sus estimaciones, la creación de 3.000 puestos de trabajo directos e indirectos.

 

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