Formación

Aprender a internacionalizarse gratis y online

El ICEX lanza el primer curso MOOC sobre estrategias de internacionalización.

Durante el primer semestre del año, el número de exportadoras regulares creció un 4,3%.

Aprender a internacionalizarse gratis y online

El exportador ¿nace o se hace? Ambas respuestas son válidas. La internacionalización ya forma parte del ADN de empresas y emprendedores. No obstante, pertenecer al grupo de exportadores regulares –aquellos que lo hacen durante cuatro años seguidos o más- no es tarea fácil.

Durante el primer semestre del año, de las 104.245 empresas exportadoras de España, el 44,5% (46.396) consiguieron alcanzar el cuatrienio. Cifra que representa un 4,3% más que en el mismo periodo del año anterior. De ellas, más del 68% (31.749) vendieron productos o servicios al exterior por importe de menos de 5.000 euros, según datos del Ministerio de Economía.

Sin embargo, pese al crecimiento del 1,3% y 0,8% interanual en el número de compañías que exportan volúmenes de hasta 50.000 y 500.000 euros respectivamente, no es suficiente.

Es más, “el reto es que el volumen de exportación sea mayor en las pymes”, señala Fernando Merry del Val, director de formación de ICEX España Exportación e Inversiones. Labor en la que la educación jugará un papel decisivo.

Las pymes aprenderán a detectar ofertas de negocio, diseñar estrategias ad hoc, adaptar su estructura y analizar riesgos políticos y regulatorios

De ahí la apuesta del organismo que dirige Francisco Javier Garzón, que la pasada semana se vestía de largo para inaugurar el primer primer curso online, masivo y gratuito (MOOC, por sus siglas en inglés) Estrategias de internacionalización, organizado mano a mano con la Fundación Rafael del Pino.

Esta iniciativa contribuirá, además, “a abordar el gran reto de la competitividad a la que se enfrentan las empresas españolas, especialmente las pymes, que serán las más beneficiadas”, añadía Mauro Guillén, catedrático en Dirección Internacional de Empresas de la Wharton School of Business de la Universidad de Pensilvania y director académico del MOOC.

Plus que, por otra parte, no sólo es de aplicación para nuevos aventureros sino que también “servirá para poner en perspectiva la experiencia de quienes ya exportan o están internacionalizados”.

Uno de los valores diferenciales del curso es, en lo que toca al bolsillo, la inversión cero. Poco más se llevará de nuestras apretadas agendas, ya que serán solo tres horas a la semana durante siete semanas el tiempo que tendrán que dedicar los alumnos a aprender a internacionalizarse o exportar.

Así, a partir del próximo 17 de octubre y hasta el 23 de diciembre los alumnos aprenderán a detectar ofertas de negocio en mercados exteriores, diseñar estrategias ad hoc y adaptar la estructura de la empresa al proceso de internacionalización y analizar los riesgos políticos y regulatorios en los países destino.

En su parte práctica incorpora, entre otros, un simulador de licitación internacional, en el que los estudiantes tendrán que presentar ofertas para conseguir un contrato de suministro energético en Brasil.

  • 2030: el fin del mundo

“En el año 2030 el mundo se va a acabar. Al menos tal y como lo conocemos”, con esta reveladora y contundente afirmación el director del curso se refería a la magnitud de los cambios en los mercados actuales, a los que “hay que adaptarse con celeridad”.

La nueva estructura de consumo, en el que los mayores de 65 años tendrán un peso determinante; la irrupción de los millennials, que “son muy promiscuos y traen de cabeza a los expertos en marketing”; el papel de los consumidores afluentes (de alto poder adquisitivo) y el desarrollo mercados urbanos serán cuatro de los ejes sobre los que han de pivotar las hojas de ruta de las empresas.

A ello se añaden la traslación de la clase media. Este tipo de consumidor supone el 95% del mercado y actualmente se localiza en aproximadamente un 45% en Europa y Estados Unidos. Pues bien, según Guillén, en apenas 15 años “la tendecia se invertirá” y serán China e India quienes copen el mayor porcentaje de compradores de segunda línea, mientras que Viejo y Nuevo continente se deberán repartir el 20% restante.

Es en este punto en el que la internacionalización será tabla de salvación para muchas pequeñas y medianas empresas. Ahora bien, “no hay una única receta y tanto cada mercado como cada producto requiere estrategias y mercados distintos”, aclara Merry del Val.

Superar la falta de autoestima, una de las claves para cruzar fronteras

Fernando Merry del Val, director ejecutivo de formación del ICEX; Francisco Javier Garzón, consejero delegado deI ICEX España Exportación e Inversiones; Mauro Guillén, director del curso y catedrático de la Wharton School of Business de la Universidad de Pensilvania, y Vicente Montes Gan, director de la Fundación Rafael del Pino.
Fernando Merry del Val, director ejecutivo de formación del ICEX; Francisco Javier Garzón, consejero delegado deI ICEX España Exportación e Inversiones; Mauro Guillén, director del curso y catedrático de la Wharton School of Business de la Universidad de Pensilvania, y Vicente Montes Gan, director de la Fundación Rafael del Pino.

España es más que hostelería y turismo, pero no lo creemos. Entre las dificultades más acusadas a las que se enfrenta la empresa española a la hora de salir al exterior está “la falta de autoestima”, lamenta Merry del Val.

“No nos damos cuenta de que en muchas cosas somos superiores, lo cual no ayuda a vencer el miedo a competir”. Y es que si miramos dentro, en España existen cada vez más empresas de alto valor tecnológico.

Es el caso de IberEspacio, una pyme madrileña que cuenta con 500 equipos de control térmico instalados en satélites y vehículos espaciales; Concepto i, cuyas pizarras magnéticas delimitan los espacios en las oficinas de Google; o Fractalia, que ha conseguido llevar su arquitectura creativa a Reino Unido, Portugal o Perú.

No obstante, creérselo no lo es todo. Para tener éxito en la aventura de los mercados internacionales hay que “saber identificar las oportunidades y ser consciente de los riesgos de cada uno de los países; segmentar y establecer estrategias con los puntos fuertes que permitan ganar dinero; organizarse internamente para afrontar la internacionalización y, muy especialmente, ser flexible”, sugiere Guillén.

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