Editorial

Los problemas van a más con la deuda

La deuda pública alcanzó entre abril y junio un nuevo máximo en 107 años: subió un 4,7%, hasta 1,10 billones de euros, el 100,5% del PIB. Es decir, casi 50.000 millones más en año. Y el panorama es doblemente inquietante porque todas las comunidades autónomas, salvo Galicia Canarias y Baleares, tocan máximos. Es la constatación de un descontrol de las cuentas regionales, adobado con la carencia de un Gobierno estable que inyecte disciplina donde falta y que además lance de una vez el nuevo modelo de financiación que debe resolver buena parte del problema.

Sigue por tanto vigente la advertencia de Bruselas, que ya en enero advertía de que “los elevados niveles de deuda pública suponen una fuente de vulnerabilidad para la economía española”. Una alarma que exige ajustes fiscales estructurales frente a unas cotas de endeudamiento inéditas desde que la Guerra de Cuba y el Desastre del 98 impactaron en la economía española. Los riesgos derivados de la alta deuda pública, pero también privada y exterior, hacen crecer las bolsas de vulnerabilidad y aumentan la exposición a posibles shocks externos. Y no basta con el argumento de la “estacionalidad” que suelen manejar las autoridades. Es la señal definitiva de que sin un Gobierno estable los problemas crecen, por la sencilla razón de que no se afrontan en toda su dimensión.

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