Emprendedores

Cómo encender una bombilla cuando pasa un tren

Francisco Martínez ha ideado una turbina diminuta para obtener energía del aire generado en los túneles ferroviarios.

Francisco Martínez, fundador de Tunel Energy.
Francisco Martínez, fundador de Tunel Energy.

Francisco Martínez, carioca de nacimiento y español de adopción, es el fundador y director general de Tunel Energy, una startup dedicada a la fabricación de turbinas para vías subterráneas, de cercanías e incluso alta velocidad.

Físico de profesión, aunque dedicado al área de la informática en su vida laboral anterior, tenía claro que no quería depender siempre de un salario. Por eso, en 2015 y con 52 años, se embarca en una nueva travesía, la de emprender, pero no en el típico negocio tecnológico, sino en el energético, de fuentes renovables, al que ve un mayor futuro. Por eso inventó un aerogenerador que aprovecha el aire que se desperdicia en un metropolitano para obtener energía.

Y no se trata de una torre con hélices gigantes, para sorpresa del espectador, sino más bien de una especie de caja de música diminuta que, en vez de bailarina, tiene aspas. ¿Funciona? Es la pregunta retórica allí donde va, ante una audiencia incrédula por semejante cacharrito. “Sí”, y hace una demostración, “he comprado aire comprimido, porque ya no quiero soplar más”, ironiza. Y tras el contacto con el viento, el prototipo enciende una y tres bombillas, las últimas de colores como las de un árbol de Navidad.

La idea es suministrar electricidad a los aires acondicionados, iluminación o sistemas de comunicación y señalización en las líneas del AVE

Una vez recuperada la energía eólica que rebota en las paredes de los túneles cuando el tren está en marcha, servirá para alimentar los andenes y conductos de ventilación.Es decir, suministrar electricidad a bombillas, aires acondicionados o sistemas de comunicación y señalización en las líneas del AVE. Aunque, reconoce, para este último caso deberá desarrollar un aparato más potente.

“El truco está en la sencillez. Son palas que se interconectarán unas con otras en módulos, como las placas solares, y se colocarán en los muros del corredor. Finalmente, se engancharán al portacables eléctrico, con una vida útil mínima de 10 años”, explica. Un aparato tan simple que muchos ingenieros han llegado a espetarle: “¿Y por qué no se me ocurrió a mí?”, se sonroja. Es que, de momento, el aire se usa solo para la ventilación del suburbano.

Tras haber ganado el concurso Madrid Subterra en diciembre de 2015, que premia los proyectos de I+D que explotan el subsuelo urbano, dos meses después firmaba un acuerdo de colaboración con Metro de Madrid, consistente en la instalación por parte de Tunel Energy de una planta piloto en sus túneles ferroviarios.

Prototipo, en 3D

Cómo encender una bombilla cuando pasa un tren

Apenas es un prototipo, impreso en 3D, abierto a mejoras. El equipo de Tunel Energy, de cuatro personas, trabaja en este modelo desde finales de mayo, aunque la idea surgió en 1997, en la madrileña calle de Carranza, cuando el viento de un autobús casi le arranca a Martínez el periódico que leía. Sin embargo, lo descartó al instante por los atascos: ayuda un tráfico fluido, como en el metro, dice. La carcasa final será de metal con hélices kevlar (polímero sintético) de fibra de carbono. Su venta, en euros por kilovatio/hora.

Ahora falta la financiación: 1,2 millones de euros, calcula Martínez, que se dedicarán, en gran medida, a ingeniería, a la contratación de perfiles aeronáuticos, industriales, eléctricos y mecánicos, porque el prototipo es susceptible de mejoras –diseño y piezas–, a las que un físico no puede llegar, admite.

Pero, hasta la fecha, el dinero no llega. “En España es lento. Hay un recelo natural del inversor, que exige a veces demasiada rentabilidad. Les cuesta entender que alguien invente cosas que suponen un ahorro de energía, y no en internet”, lamenta.

La empresa acaba de presentar una solicitud al Neotec, un programa de ayudas para la innovación tecnológica empresarial que gestiona el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), perteneciente al Ministerio de Economía. Además del interés de fondos de inversión nacionales, así como de otras gestoras públicas de metro españolas, entre ellas la de Málaga, y contactos extranjeros, aún no hay nada concreto.

Este fiel creyente de las fuentes limpias, hasta el punto de vislumbrar una España verde, con edificios llenos de paneles solares y coches eléctricos, llegó a Madrid desde Río de Janeiro en 1987, con apenas 24 años, a un país recién incorporado a la Unión Europea.

“Me cansé de Brasil. Primero, por la inflación, del 20% entonces, y segundo, por seguridad, por una cuestión de quién sacaba la pistola primero; me negaba a tener un arma”, recuerda. Y el salto se notó: “Que los autobuses pararan en su parada era un paraíso”. Poco ha cambiado, Brasil marcha a varias velocidades, razona.

De padre madrileño y madre gallega, abuelos paternos de Jaén y hasta madrina valenciana –que constata su lado más español, pese a ese deje carioca que lo delata–, Martínez es consciente de que su negocio está más en el exterior, tomando en cuenta la sequía renovable en España. “Hay 21.500 kilómetros de líneas en el mundo y 168 compañías. Mi mercado está en Madrid, Barcelona, Valencia, pero también en París, Ámsterdam y Londres”, señala.

Otra ventaja es que tampoco son necesarias las subastas, sino contratos bilaterales, ni informes de impacto ambiental, cero, arguye, y apunta entre carcajadas: “Salvo las cucarachas y ratones con los que me encontraré”. Pero su gran sueño es que la gente vaya a una ferretería y diga: “Dame cinco aerogeneradores, que tengo un pasillo con una ventolera horrible que quiero aprovechar”.

“Hay cierta inflación en los proyectos de internet”

Francisco Martínez, durante la entrevista en Madrid
Francisco Martínez, durante la entrevista en Madrid

El director general de Tunel Energy critica que haya demasiada financiación a proyectos de internet y poca a cacharritos, a empresas de I+D que, en su caso, ven las ciudades como sumideros de energía, un negocio casi virgen y explotable en las smart cities. Una realidad que también reconocen inversores con los que ha hablado, indica: “Hay gente que se lo toma con más alegría que otros”. En definitiva, sí, Martínez cree que son muchos haciendo lo mismo. “Hay cierta inflación”.

Y pese a la lentitud del capital privado, opina que existe gente muy válida que le encantaría que se quedara a su lado. “Muchos jubilados, con experiencia y contactos, están participando en proyectos como el mío. Un inversor en I+D me dijo que tienen más enchufes que una central eléctrica”, comenta entre risas.

Este defensor de las renovables, que trabaja un día en bermudas y otro, de traje, cuestiona el impuesto al sol: “Ya te cobrarán por el oxígeno”, avisa con sorna. Tampoco le vale la cogeneración. “No quiero trasladar mi problema a Ciudad Real”, en alusión a la nuclear.

Un buen humor que traslada a la política, tras ser preguntado sobre la crisis que ha terminado con la destitución de Dilma Rousseff. “El problema de Brasil es que se retroalimenta la corrupción.Mucha gente trabaja, pero hay mucha que roba. Aquí también, recuerdo el caso Naseiro [un escándalo de financiación ilegal en el PP en el que fue imputado su tesorero de entonces, Rosendo Naseiro] o la estafa de Fórum Filatélico [un fraude piramidal de compraventa de sellos sobrevalorados], pero era moco de pavo: mientras allá los corruptos se van sin importar lo que dejan atrás, aquí se quedan”, afirma.

Y añade: “Dilma es simplemente la cabeza de turco de un sistema que se fue corrompiendo y que le estalló en las manos. No creo que se llevara ningún duro, pero se puede decir que fue una mala administradora, permitiendo cosas que no debió permitir; con Lula [el anterior presidente] ya no lo tengo tan claro”, zanja.

Normas