Tecnología

La fusión española entre Instagram y Whatsapp

Beatter permite compartir las fotos de un evento como en una aplicación de mensajería

WhatsApp
Un teléfono móvil con la app Beatter.

Una boda, una fiesta con amigos o un viaje y un montón de móviles sacando fotos al mismo tiempo. “Al final, acaban desperdigadas en los teléfonos de la gente y es muy difícil recolectarlas todas”, comenta César González, uno de los tres ingenieros que abandonaron sus respectivas carreras para lanzar Beatter, una app española que fusiona los servicios de Instagram y WhatsApp.

De forma parecida a la aplicación de mensajería instantánea, los usuarios crean un grupo para empezar a usar Beatter al que añaden al resto de los participantes en un mismo evento. En lugar de mensajes, vídeos o notas de voz, los usuarios comparten solo sus fotos, que llegan automáticamente al teléfono del resto de participantes. “No somos una app de mensajería ni de publicación de fotos. Buscamos crear álbumes colaborativos”, explica González.

Una de las características más destacadas de este formato es que cada vez que un usuario quiera tomar una instantánea que engrose un álbum concreto, no necesita abrir Beatter. Esta aplicación dispone de un modo “compartir en directo” que, al activarlo, todas las imágenes que saque el usuario llegarán a los dispositivos de sus compañeros. También los que no tengan descargada esta app pueden ver las fotos de un álbum, si uno de los participantes comparte su enlace a través de otra red social o mediante un SMS.

Los usuarios visualizan todas las fotos compartidas en Beatter organizadas en diferentes galerías, según los acontecimientos a los que se refieran. En el caso de que los internautas quieran disponer de las imágenes en su dispositivo, la aplicación les permite también descargarlas. De cualquier forma, los fundadores de Beatter aseguran que cada fotógrafo mantiene todos los derechos sobre sus imágenes aunque las suba a la plataforma.

La historia de Beatter dio un vuelco hace algo más de un año. La aceleradora de startups Seedrocket la seleccionó para su campus de Barcelona. Esto supuso que el proyecto fuese uno de los primeros que se desarrollasen de la mano del Campus Google de Madrid, uno de los cuatro centros que tiene repartidos la multinacional por todo el mundo. Lo que en un principio iban a ser cinco meses se alargó a un año, por lo que los impulsores de Beatter califican este periodo de la mano de Google de “muy positivo por el entorno de colaboración y emprendimiento que se crea”.

Cuando Google puso sus ojos en Beatter, los tres ingenieros informáticos que la crearon llevaban en torno a un año dedicando sus ratos libres a desarrollar una versión beta. El impulso del centro madrileño les ha hecho crecer a un ritmo de 200 usuarios a la semana hasta superar los 4.000. En cuanto a las descargas, Beatter ha alcanzado las 6.000 en su primer año disponible en Google Play y App Store, según los datos de la propia compañía.

De cara al futuro, los planes de los fundadores de Beatter pasan por desarrollar una actualización de pago –actualmente es 100% gratuita y sin publicidad– que complete las características de la versión actual. En concreto, su principal objetivo está en aumentar la capacidad de los grupos más allá de las 500 fotos actuales y superar los 200 participantes. Como complemento, sus responsables también se están planteando establecer convenios con empresas de impresión para trasladar esos álbumes cibernéticos al papel.

En el apartado financiero, las perspectivas de Beatter están en una nueva ronda de financiación que les permita acometer estos planes de expansión. En la primera lograron captar 50.000 euros que sirvieron para obtener el 50% de la inversión. El dinero restante lo obtuvieron gracias a un préstamo del organismo nacional de apoyo al emprendimiento Enisa. “Hemos terminado con la fase de desarrollo y ahora vamos a por la de marketing”, comentan.

Disponible ya en español e inglés y en cualquier país, González explica que esto se debe a su “target global”, aunque centrarán su expansión internacional en Latinoamérica, concretamente en Colombia y México. Todo ello bajo un mismo objetivo: que “todo el mundo acabe teniendo las máximas fotos posibles”.

 

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