Automovilismo

La Fórmula 1 más lenta es la más rica de la historia

El grupo Liberty Media compra por 3.900 millones la competición reina del motor, que ha doblado su valor en 10 años pese a las críticas sobre su atractivo.

Fórmula 1
Lewis Hamilton, actual campeón del mundo de Fórmula 1.

En la noche del miércoles al jueves se daba oficialidad a una de las operaciones económicas más importantes de la historia del deporte. La compañía estadounidense de medios de comunicación de Estados Unidos Liberty Media pasará a ser dueña de la competición reina de las disciplinas del motor: la Fórmula 1. Lo hará tras cerrar un complejo acuerdo con sus accionistas, liderados por el fondo especulativo CVC Capital Partners, que desde 2006 ostentaba su mayoría accionarial. En un primer paso, Liberty, propiedad del magnate John Malone, ha pagado 660 millones de euros por el 18,7% de la sociedad.

La siguiente fase se ejecutará en el primer trimestre de 2017, cuando la sociedad adquirente se haga con el control total por otros 3.239 millones de euros, la mayor parte abonados a través de la emisión de acciones de la nueva sociedad resultante, Fórmula One Group. De ella, los antiguos accionistas tendrán el 65% de las participaciones, pero Liberty, el control total de las decisiones. Esta, además, asume 3.600 millones de deuda, con lo que el valor total de la Fórmula 1 supera los 7.500 millones de euros.

Una operación que deja varios ganadores. El primero,CVC. Hace 10 años, adquirió el 63% de este deporte por unos 1.500 millones de euros, un porcentaje que diluyó en 2012 hasta el 35%, a cambio de un retorno que doblaba su inversión inicial. Su rentabilización de la Fórmula 1 está considerada como la más exitosa de todas las operaciones realizadas por un fondo de capital riesgo como este, no exenta, eso sí, de problemas, como la fracasada salida a la Bolsa de Singapur en 2013. Esto creó un clima de tensión entre los accionistas, que aceleró el proceso de venta.

El segundo, Bernie Ecclestone, al frente de la gestión del circo rodante desde 1978, y que, a sus 85 años, seguirá como primer ejecutivo. Y el tercero, el propio deporte, que bajo la propiedad de una compañía de entretenimiento, y no de un fondo especulativo, verá multiplicada su exposición mediática y su atractivo como producto de entretenimiento. Aunque este último punto no ha sido necesario para que la Fórmula 1 haya doblado su valor en una década.

Bernie Ecclestone, principal ejecutivo de la Fórmula 1 desde 1978.
Bernie Ecclestone, principal ejecutivo de la Fórmula 1 desde 1978. Getty Images

Pilotos, equipos y fabricantes han denunciado en los últimos años la pérdida de emoción y atractivo del deporte, que solo ha tenido dos campeones del mundo diferentes en seis años. Durante ese periodo, además, dos escuderías, Red Bull y Mercedes, han dominado con puño de hierro la competición. Bajo una premisa de reducción de costes y de mayor sostenibilidad ambiental, los coches hoy son más lentos que hace diez años, y las audiencias televisivas también se han resentido:de 550 millones de espectadores en 2010 a 350 la pasada temporada, según el Business Book GP2016, publicación de referencia sobre la opaca economía de este deporte.

  • Más ingresos

Pero es de los pocos indicadores que se han resentido. En el capítulo de ingresos, la Fórmula 1 generó en 2015 más de 1.600 millones de euros en derechos comerciales y de retransmisión, un 35% más que en 2009, y un 533% más que en 1999. De esa cantidad, el 65% se reparte entre los equipos, y el 35%, entre los accionistas.

Una máquina de hacer dinero cuyos pilares son, sobre todo, dos: los derechos de retransmisión y los cánones que cada año pagan los circuitos por albergar las carreras. Solo por este concepto, la organización ingresa más de 560 millones de euros. La llegada a destinos de poca tradición para la Fórmula 1, como puede observarse por la ocupación de sus gradas, como Abu Dabi, Singapur, Sochi, o Bakú este año, ha permitido engordar el calendario hasta la veintena de carreras, y el alquiler a estos circuitos va de los 40 a los 55 millones, mientras que los grandes premios más clásicos, como el de España, el de Gran Bretaña o el de Italia, están entre los 10 y los 15.

La presencia en esos nuevos mercados ha ido de la mano de un incremento de los contratos televisivos. En Europa, el mercado original de la Fórmula 1, son los operadores de pago quienes están apostando por su emisión. Esto lleva a menos espectadores, pero también a un precio de venta mayor. Sin embargo, el apartado televisivo ofrece aún un mayor margen de mejora que el de los circuitos, principalmente en EEUU y en Asia.

Para una compañía especializada en el mercado audiovisual y en el entretenimiento como Liberty, la operación está repleta de atractivo. Algunos de sus ejecutivos ya han indicado que la prioridad será explotar los formatos digitales para la emisión de las carreras, algo que, hasta ahora, apenas se había abordado. Eso y ganar terreno en el mercado estadounidense. El nuevo cambio normativo, que entrará en vigor en 2017, elevando las prestaciones y el ruido de los monoplazas, en definitiva, su espectacularidad, ayudarán en la tarea.

 

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