Editorial

Soria, el mensaje equivocado

La elección por el Gobierno del exministro de Industria José Manuel Soria para representar a España en el Banco Mundial ha desatado una tormenta política desde que fue anunciada por el Ministerio de Economía nada más concluir la votación de la fracasada investidura de Mariano Rajoy. Sería consciente Economía de que el anuncio era dinamita cuando no quiso que se conociera en pleno debate, donde podría ser utilizado como argumento de que el candidato del PP no se cree esa regeneración que figura en su pacto con Ciudadanos. No solo en la oposición, sino también en el PP -Núñez Feijóo ha sido la figura más relevante en pronunciarse- cunde la perplejidad por un nombramiento muy evitable.

Recordemos:Soria no está imputado por ningún delito, pero tuvo que dimitir al descubrirse que no decía la verdad sobre su participación en sociedades opacas en paraísos fiscales. El argumento de que no podían negarle el nombramiento, como si no hubiera otro candidato posible a un puesto de libre designación, es ridículo. Lo peor esla sensación de que –como en el caso de Rita Barberá o tantos otros– el PP no se ha tomado en serio la ética política que merece el electorado. Es decir, que no ha entendido nada de por qué perdió la mayoría absoluta y se ve en la situación en que está.

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