Editorial

Un motor que hay que alimentar

Durante los siete primeros meses del año, el tráfico aéreo acaparó casi 130 millones de pasajeros, el volumen más alto desde 2014

El excelente momento que vive el mercado turístico español, con una cifra acumulada de 42 millones de visitantes hasta julio, lo que constituye récord histórico, se ha trasladado también a la industria aérea, cuyas cifras reflejan ese escenario de bonanza. Durante los siete primeros meses del año, el tráfico aéreo acaparó casi 130 millones de pasajeros, el volumen más alto desde 2014. Ello supone un incremento de diez millones respecto a los datos anteriores a la crisis y corona tres ejercicios consecutivos de crecimientos. Madrid, Barcelona, Palma de Mallorca y Málaga son los destinos que han acaparado esta fuerte afluencia de viajeros llegados por ruta aérea.

Las razones que explican este boom incluyen desde el abaratamiento del precio del petróleo y la competitividad del euro frente a otras divisas hasta el terrorismo y los conflictos geopolíticos en los destinos turísticos más atractivos de África y Oriente Medio, que están proporcionando a España un potente flujo de viajeros que busca ocio, pero también seguridad. Todos ellos son factores coyunturales, cuyo horizonte temporal es, por tanto, limitado. Diseñar una estrategia a medio y largo plazo para el sector es un reto que requiere un gran esfuerzo por parte de la industria, pero también un Gobierno estable y con respaldo suficiente para legislar.

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