Tribuna

Falta de autenticidad en los líderes políticos

Los españoles demandan ética, transparencia y flexibilidad, con independencia de su ideología

Muchos españoles se despiertan perplejos cada día al descubrir que sus políticos siguen en un juego de pactos que parece no acabar. Con las vacaciones llegando a su fin, cada cual vuelve a sus asuntos con la preocupación añadida de un país en el que sus gobernantes no se ponen de acuerdo para constituir un Gobierno. La pluralidad no es la causa del desencuentro, sino una fortuna para la regeneración de una sociedad que ha cambiado.

El diálogo y la colaboración surgen cuando los líderes muestran una ética sólida, una comunicación transparente y un entendimiento mutuo. Estas son las características de los líderes auténticos. Los españoles demandan eso –ética, transparencia y flexibilidad–, con independencia de su ideología.

Los líderes auténticos tienen valores sólidos sobre lo que es correcto, una misión más allá de sus propios intereses. Esta consideración moral les permite actuar de forma desinteresada. Son transparentes y comunican de forma adecuada sus ideas. Con una orientación hacia el futuro, presentan sus proyectos apasionadamente. Este estilo de comunicación positiva les permite crear un clima de confianza y optimismo. Son flexibles y abiertos. Sin comprometer sus valores internos, buscan la opinión de aquellos que muestran posturas contrarias. Esta actitud abierta les permite alcanzar consenso y colaboración.

Mariano Rajoy se ha mostrado como un líder responsable y perseverante. Esta perseverancia esta motivada más por un sentido de obligación que de devoción. La retórica del deber no es la que emplean los líderes auténticos y carismáticos que expresan con entusiasmo su motivación personal. Su capacidad de conseguir un acuerdo con Albert Rivera y sus reuniones con Pedro Sánchez muestran su lado flexible y dialogante. Pero incluso la firma del pacto entre PP y Ciudadanos se ha relegado a los portavoces de ambos grupos, y no a sus líderes, representando una “escenificación de perfil bajo”. El lenguaje teatral con que él mismo descalificó acuerdos alcanzados resta autenticidad a su liderazgo.

"La expectativa de vida del pacto es muy corta, aunque incluye muchas de las medidas firmadas por PSOE y C’s”

En la parte positiva, Rajoy y Rivera definieron el pacto como abierto, invitando al resto de partidos. Pero Rajoy continua con un estilo de liderazgo formalista creando una imagen distante.

¿Esta Sánchez escuchando las dos posturas de su partido? Están aquellos que apuestan por la mano tendida a Unidos Podemos y encabezar una alternativa progresista. Y otros, por la abstención patriótica que facilite un Gobierno de Rajoy. Pero el inmovilismo es absoluto con el no rotundo. La tendencia del líder socialista no es estar abierto a opiniones contrarias. En principio, no hay ninguna intención de reabrir el debate interno.

“Una reunión perfectamente prescindible” fue el titular con el que Sánchez sentenció su quinta reunión con Rajoy, a lo que este replicó que “el diálogo nunca es prescindible”. El comentario del socialista es un ejemplo de autenticidad egocéntrica, una forma de expresar unilateralmente tus valores sin tener en cuenta las consecuencias. Cambiar de criterio puede ser un verdadero acto de autenticidad. Mantener la misma postura sin pensar en las consecuencias es terquedad. Sánchez insiste en que Rajoy “es responsable en exclusiva” cuando se trata de obtener los apoyos suficientes para la investidura. La responsabilidad nunca es unilateral cuando se trata del bienestar común.

Rivera se presenta como el puente entre ambos. Ha pactado con el PSOE y con el PP, y ha sido criticado por falta de credibilidad. Pero si el atisbo de flexibilidad que ha mostrado queda penalizado por el resto del formaciones, se antoja difícil conseguir pactos. La autenticidad bien entendida es buscar maneras de reconciliar los valores esenciales y los requisitos de los demás. Como agente de cambio, enfatiza su papel activo en la regeneración política. “Hemos arrancado”fue su expresión más repetida al presentar el pacto, invitando a Sánchez.

Sin embargo, este pacto viene con fecha de caducidad –el viernes, si no hay investidura. Una expectativa de vida corta para un pacto que incluye 150 medidas, muchas de las cuales Rivera firmó con Sánchez en febrero.

La autenticidad brilla por su ausencia y es la razón del caos institucional. En el caso de Sánchez, se desdibuja para disfrazarla de consistencia en valores. Rajoy queda lejos de presentar un estilo auténtico de liderazgo con los ingredientes necesarios de esperanza y transparencia. Y Rivera se queda en una alusión de líder auténtico penalizado por sus idas y venidas.

Margarita Mayo es profesora de IE Business School.

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