Tribuna

Los cinco problemas de la banca española

Hay un proceso de concentración bancaria, pero primero deben ganar en eficiencia y margenes

El primero es la cuantía de capital que exigen las autoridades de la UE. Le preguntaron a un banquero cuál debía ser el volumen óptimo de capital de un banco. Su respuesta no se hizo esperar: “Cuanto menos, mejor”. Basilea III supuso en encarecimiento del coste de capital, pues las sucesivas exigencias de mayor capital respecto a los activos ponderados por el riesgo obligaron a algunos bancos españoles a realizar ampliaciones de capital (Banco Popular). Es posible que las necesidades de capital aumenten hasta 2019, aunque los resultados de las pruebas de resistencia que llevó a cabo la Agencia Europea de Banca fueron buenas para España, pero críticas para la banca italiana. El banco Monte dei Paschi Siena tuvo que recurrir a fondos públicos para cubrir el déficit de capital que tenía, pero otros bancos italianos pueden verse sometidos a un posible rescate porque los nuevos requisitos exigen que los bonos bancarios sean rescatados por los propietarios de los títulos y no con fondos públicos, y la cuestión es que esa deuda está en manos de minoristas.

El segundo y mayor problema es el estrechamiento del margen neto de intereses, es decir, los intereses cobrados menos los pagados. El Banco Central Europa (BCE) impuso a los bancos que depositaran sus excedentes de liquidez en sus arcas en Francfort, pagando por ellos hasta un 0,4%, y luego tipos de interés negativos. El margen financiero de la banca se estrechó hasta límites difíciles de soportar y un banquero español lo dijo claramente “con esos estrechos márgenes, están matando a la banca”. Las consecuencias son plenamente conocidas. Los bancos se han visto obligados a dejar de remunerar las cuentas a la vista y a reducir los intereses que antes pagaban por los depósitos a plazo fijo hacia valores mínimos. La mayoría han optado por pedir a los depositantes que transfieran sus cuentas a fondos de inversión, que gestiona el propio banco o sus filiales, y de esta forma, aunque con riesgo, los ahorradores pueden tener la esperanza de ganar algo más por su ahorro. Por su parte, los bancos consiguen alimentar sus cuentas de resultados con unas comisiones que pueden aumentar si la Bolsa mejora, pues se aplican sobre el valor en el mercado de los bonos y acciones que sus clientes tienen en las carteras de los referidos fondos de inversión.

El tercer problema es la asignación de riesgo a los activos de los bancos. En principio, la deuda pública española tiene una ponderación cero porque es riesgo soberano. ¿Pero qué ocurre con la deuda soberana de otros países del sur de Europa, con primas de riesgo elevadas, y de otros países de la OCDE?

"Las nuevas tecnologías exigen personal cualificado y sueldos por encima de la media"

El cuarto problema es de otra índole. El BCE y los bancos centrales de cada país de la ZE piden a los bancos que ahorren costes, mejoren sus ratios de eficiencia y que implanten plataformas electrónicas que hagan posible una menor proporción de oficinas y el número de empleados, tanto de la red comercial como de los servicios centrales. BBVA fue pionero en la implantación de la banca a través de teléfonos móviles avanzados, los smartphones. Ahora bien, las nuevas tecnologías exigen contar con personal de alta cualificación y, por consiguiente, con sueldos por encima de lo que es la media de un gran banco. Recientemente, Financial Times destacaba el caso concreto de BBVA, pues debe hacer frente al dilema que le imponen el BCE y la Comisión Europea. El banco declaró al periódico que la Comisión Europea no podía imponer sueldos mínimos a los expertos que están revolucionando la forma de hacer banca y que está permitiendo reducir el número de oficinas, multiplicar las operaciones sin recurrir a los cajeros automáticos y reducir también las plantillas.

“(…) El banco está preocupado porque la imposición de límites superiores a las retribuciones de los expertos en inteligencia artificial pueden limitar la reducción de la eficiencia de la entidad. Y lo mismo puede ocurrir si se limita la capacidad de los bancos para comprar las empresas de nueva creación en aplicaciones informáticas (las startups), porque va a ser otra limitación para su desarrollo”.

El quinto problema son las fusiones. Europa está ante un proceso de concentración bancaria, pues todavía existe un elevado potencial de fusiones y compras, pero para eso deben antes ganar en eficiencia y márgenes. El próximo año puede ser propicio para que se avance hacia un nuevo modelo de banca moderna.

Robert Tornabell es profesor emérito y ex decano Esade Business School.

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