Editorial

Autonomías huérfanas de Presupuestos

Imagen del último Consejo de Política Fiscal y Financiera.
Imagen del último Consejo de Política Fiscal y Financiera.

Las dificultades para llegar a un pacto de investidura y las consiguientes para la constitución de Gobierno tiene de los nervios a los responsables económicos de las comunidades autónomas. El estancamiento político les ha situado en una complicada tesitura por las dificultades para elaborar sus Presupuestos para 2017. Según aseguran en las propias comunidades, el Ministerio de Hacienda, en funciones, no les ha transmitido información alguna sobre el techo de gasto para el próximo ejercicio, y este es una referencia fundamental para saber por la vía que podrán transitar sus cuentas el año que viene. En esa misma indefinición están también las liquidaciones presupuestarias del pasado ejercicio o las entregas a cuenta, es decir, la parte de los ingresos previstos que el Estado adelanta a las autonomías y que en muchos casos tiene tal peso en los Presupuestos regionales que llega a representar dos terceras partes de su gasto.

Ante este panorama, las comunidades autónomas se consideran atadas de pies y manos para el imprescindible diseño de unas cuentas públicas tremendamente complejas, a tenor de las exigencias marcadas por la senda de consolidación fiscal en la que están inmersas y que deben cumplir sin dilación.

La solución que están proponiendo las regiones es que se celebre un Consejo de Política Fiscal y Financiera en un plazo no superior a las dos próximas semanas. Y que se haga aunque el Gobierno siga en funciones y a pesar de que estén pendientes los Presupuestos Generales de Estado para 2017. Su demanda tiene el objetivo lógico de conocer los citados datos, algo imprescindible para su diseño presupuestario.

En las comunidades autónomas recuerdan que Mariano Rajoy puede aplicar la misma fórmula que utilizó en 2011 su predecesor en la presidencia del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero. Entonces, el Gobierno no elaboró Presupuestos y dejó la responsabilidad al gabinete que saliera de las elecciones de diciembre, que a la postre sería el propio Rajoy. Pero como medida preventiva el expresidente socialista sí convocó una reunión extraordinaria del Consejo de Política Fiscal y Financiera, como la que ahora se demanda, para que las autonomías pudieran disponer de la información necesaria y poder así confeccionar sus cuentas.

Sin la citada reunión el escenario más previsible es la indeseable prórroga de las cuentas autonómicas de 2016. Es más, la parálisis política puede hasta poner en el alero la aprobación de la revisión del objetivo de déficit pactada el pasado mes de abril (del 0,3% al 0,7% del PIB), algo que podría tener como consecuencia la aplicación de ajustes adicionales.

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