Editorial

La banda ancha desbanca al ADSL

La tecnología de la línea de abonado digital asimétrica, más conocida por sus siglas en inglés ADSL, ha contribuido al desarrollo de las comunicaciones en España de manera determinante. La transmisión analógica de datos apoyada en cables como los desplegados ya por nuestros abuelos ha proporcionado unas prestaciones al sector que, vistas con perspectiva, resultaban inimaginables. El modesto par de cobre fue exprimido al máximo, hasta el punto de que, intencionadamente o no, en más de una ocasión se confundió con la banda ancha, mientras las inversiones para el despliegue real de esta, fuera en forma de fibra o de cable, se hacían esperar. Hoy, cuando el tráfico datos se ha disparado de forma geométrica, son las tecnologías de fibra óptica y de cable las que están a punto de superar en número de líneas a los últimos desarrollos del ADSL. Y esta es una muy buena noticia para el desarrollo económico. El impulso a la migración hacia las tecnologías de banda ancha de alta velocidad por las grandes operadoras no solo es un cambio de calado en el mercado, los servicios y las prestaciones del sector de las telecos. Porque la máxima digitalización de las infraestructuras de telecomunicaciones y de internet es una apuesta de futuro que pasa por la puerta de la competitividad.

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