Editorial

Bienvenida la certidumbre política

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, al inicio de la reunión mantenida este jueves en el Congreso.
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, al inicio de la reunión mantenida este jueves en el Congreso. EFE

La ausencia de sobresaltos, la seguridad jurídica y la certeza que proporcionan las políticas predecibles son los campos donde mejor se desarrolla la economía y germinan la riqueza y el empleo. La certidumbre es el bien más preciado por los mercados y los agentes económicos, y por esa razón debe ser especialmente bienvenido el resultado de la reunión que en la mañana de ayer mantuvieron el presidente del Gobierno en funciones y líder del PP, Mariano Rajoy, y el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. El primero salió presto a firmar el “pacto anticorrupción” de seis puntos reclamado por Ciudadanos para sentarse a negociar, y eso además de cumplir con el otro requisito exigido, la fecha para el debate de investidura, que finalmente será el próximo 30 de agosto. Albert Rivera, por su parte, lo hizo reafirmando que su partido “nunca va a ser parte del problema, sino de la solución”, una de esas frases hechas que en ocasiones como esta tienen sentido. Y más porque la pronunció a renglón seguido de afirmar que “no hay ningún político en este país que sea más importante que todos los españoles juntos”, una alusión que vale tanto para su anterior socio, el líder del PSOE, Pedro Sánchez, como para Rajoy. Ciudadanos amplía su valor con este acuerdo como partido útil, como herramienta para contribuir a la gobernabilidad de un país con el voto fragmentado y que ponga fin a los bloqueos. Ser el motor de una regeneración de la democracia, a la que los partidos tradicionales parecen tener una inexplicable resistencia, es sin embargo un valor que ningún partido debe patrimonializar porque supone una obligación para todos.

La reunión de ayer ha abierto la puerta al final de un largo e improductivo estancamiento que ha contribuido a retener infinidad de decisiones económicas. La firma en la mañana de hoy del acuerdo, y la puesta en marcha esta misma tarde de la primera reunión de trabajo de los equipos negociadores es un rayo de esperanza para recuperar el tiempo perdido. Es hora de que la política dedique su tiempo y esfuerzo a resolver los problemas de los ciudadanos. Hay grandes frentes abiertos, como los Presupuestos Generales para 2017, el techo de gasto o las negociaciones con Bruselas, pero sobre todo hay que hablar de empleo, de fiscalidad, de sanidad, de educación, de pensiones, de financiación autonómica, de reformas institucionales, de dependencia...

Hay mucho trabajo por hacer, pero conviene no engañarse; lo que hay por ahora es un pacto de investidura, y aun así la aritmética aún no suma. El acuerdo se quedará corto de ambición política si ese espíritu reformador y pactista no va más allá. Y para ello sigue siendo preciso el concurso del PSOE. Un amplio pacto de gobernabilidad debe garantizar estabilidad, porque España se juega mucho en el envite.

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