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La maratón económica de Brasil

Cuando acaben los Juegos Olímpicos empezará la auténtica carrera de fondo de Brasil para que su economía se recupere. La única receta posible es cumplir con las medidas de austeridad.

Aficionado con la bandera de Brasil en un partido de tenis de los Juegos Olímpicos.
Aficionado con la bandera de Brasil en un partido de tenis de los Juegos Olímpicos.

La maratón económica de Brasil arrancará una vez finalice el sprint de la final olímpica. Las acciones locales y la moneda han despegado a medida que crece la confianza del inversor en la mayor economía de América Latina. Sin embargo, lo único que puede ayudar a largo plazo es el duro trabajo de cumplir con la austeridad.

El presidente interino Michel Temer se ha comprometido a restaurar la disciplina fiscal del país. Con las altas probabilidades de que la líder de izquierdas Dilma Rousseff sea expulsada poco después de que concluyan los Juegos de Verano en Río de Janeiro a finales de este mes, será más fácil centrarse en ese mensaje. Pero también existe el peligro de que el rendimiento sea ínfimo a corto plazo.

El índice de valores Bovespa ha ganado un 30% en lo que va de año, mientras que el real se ha fortalecido más de un 20% frente al dólar. Las proyecciones semanales del banco central pronostican una caída de la inflación al 7,3% en 2016 y al 5,1% en 2017. El PIB se podría contraer un 3,2%, una cifra algo menos dolorosa, antes de volver al lento crecimiento el año que viene. Estos éxitos representan solo un rebote tras una marcada debilidad. Para que sean sostenibles, Temer y su equipo tendrán que cumplir sus promesas de contener los presupuestos federales y estatales.

Las tasas de desempleo de dos dígitos y la ira de la izquierda por la sustitución de Rousseff por Temer podrían llevar a protestas en las calles una vez que los esfuerzos para mejorar la economía empiecen a hacer efecto.

Sin embargo, lo que es bueno para los inversores, también lo es para los más pobres de Brasil: el Estado de derecho, unos gastos prudentes y unas dotaciones sociales asequibles. Como ganar el oro olímpico, requerirá años de esfuerzo. Un buen comienzo podría permitir a Temer a pasar el testigo al ministro de Finanzas, Henrique Meirelles. Un tropiezo se llevaría la línea de meta aún más lejos.

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