Reestructuración

Las cooperativas de crédito quieren una ley más moderna

Este sector ha aprovechado la crisis financiera para ganar cuota de mercado a la banca

Sede operativa de Cajamar en Madrid
Sede operativa de Cajamar en Madrid

Las cooperativas de crédito han aprovechado la crisis financiera para ganar cuota de mercado, y siguen. Pese a ello, abogan por actualizar su regulación, que es de 1989. Quieren que el futuro Gobierno retome su reforma. El BCE y el Banco de España defienden la fusión de estas entidades.

Las cooperativas de crédito esperan que en esta próxima legislatura el nuevo Gobierno retome la reforma del sector. El Ejecutivo anterior había redactado un proyecto de ley que incluía varios cambios para que este sector se adaptara a los nuevos tiempos, en los que prima las normas de transparencia, de gobernanza en las entidades financieras, y vías para captar capital en el mercado. Economía decidió guardar en un cajón el borrador del proyecto, que al ser de ley necesitaba pasar por el Congreso para su aprobación, a la espera de tiempos mejores, o más en concreto, de una próxima legislatura.

Estas cooperativas están arañando cuota de mercado a la banca, y ahora representan más del 8% del crédito en España y casi del 10% de los depósitos. Aunque esta cuota sigue siendo pequeña si se compara con los bancos o las antiguas cajas de ahorros, gozan de una gran influencia en sus regiones de origen al estar muy vinculadas a las zonas en las que operan, principalmente rural, y a su tejido industrial.

Ahora, y pasado más de un año y medio desde que Economía decidió aparcar la reforma de estas entidades, el sector considera que es tiempo de adaptar su legislación a la normativa actual, aunque reconocen que esto no sucederá hasta que no se forme el nuevo Gobierno. Fuentes de estas sociedades reconocen que la normativa que rige el sector está anticuada. “La ley de las cooperativas de crédito es de 1989. La legislación del resto de las entidades financieras, y sobre todo de las sociedades de capital se han ido actualizando, pero la de las cooperativas parece que no ha sido una prioridad”, explican fuentes del sector.

Añaden que “han sido las propias entidades las que han ido modificando su estructura por sentido común. Pero ahora ni el PP, ni el PSOE ni otros partidos nacionales o locales de los que en su día estuvieron de acuerdo en reformar la legislación del sector parece que les preocupe ya. Nadie tiene prisa en retomar una reforma que es necesaria y que estaba consensuada”.

Las cooperativas de crédito, en las que se incluyen las cajas rurales, entre las que destaca el Grupo Cajamar, han sido las únicas entidades que al final no han sufrido una reestructuración en el sistema financiero durante la crisis, aunque es cierto que en las dos últimas décadas varias han pasado por el filtro de la fusión.

“Esperamos que cuando se forme Gobierno se retomen las modificaciones en el mismo sentido en el que se había consensuado. Aunque sabemos que el próximo Ejecutivo tendrá cosas más importantes sobre las que legislar inicialmente. Además, la preocupación en el sector financiero no está en las cooperativas, sino nuevamente en los bancos, o por lo menos así lo considera el mercado que está castigando a este sector tras los test de estrés”, subraya una fuente sectorial.

Hasta ahora, y como estas instituciones reconocen, han salvado la crisis financiera sin ayudas o medidas traumáticas gracias a numerosos procesos de fusión. Hay que tener en cuenta que este es un sector muy atomizado, con unas 62 cooperativas entre las que están asociadas a la Unacc y a la otra patronal liderada por Cajamar, Asemecca.

El Gobierno tenía previsto potenciar las fusiones entre las rurales para que ganasen tamaño y aprovechasen las economías de escala y emprendieran su propia reestructuración, pero la iniciativa también se quedó en un cajón. El pasado 18 de julio el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, volvió a pedir a las cooperativas que se preocupen por estar “saneadas y ser eficientes porque continuará la presión de los bajos tipos”. Además, reclamó mejorar la gobernanza.

La directora general adjunta del Mecanismo Único de Supervisión (MUS) del BCE, Margarita Delgado, también abogó por las fusiones para afrontar los difíciles retos de futuro. Recordó que en Holanda se han fusionado las cooperativas entorno a Rabobank, lo mismo que en Alemania, con la agrupación en dos grandes organismos.

Unas 4.600 sucursales y 18.500 empleados

Hace más de dos años y medio que el entonces ministro de Economía (hoy en funciones), Luis de Guindos, anunció en el Congreso la necesidad de abordar también en la legislación de este pequeño sector financiero que forman las cooperativas de crédito. La troika y el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya habían reclamado también una reforma de este sector, una vez concluida la reestructuración de las cajas de ahorros. Pero transcurridos más de 31 meses, y tras la elaboración de algunos borradores preliminares, las cooperativas de crédito mantienen su misma estructura y normativa de antes de la crisis financiera. Solo la principal entidad del sector y única que supervisa el BCE, Grupo Cajamar, ha sufrido una completa transformación al depender de una cabecera que es un banco. Las cooperativas de crédito tienen en conjunto más de 4.597 sucursales, de las que 3.356 sucursales pertenecen a las asociadas a la Unión Nacional de Cooperativas de Crédito (Unacc) y el resto, 1.241 son del Grupo Cajamar. Cuentan con la nada despreciable cifra de más de 2,8 millones de socios cooperativistas, que se dividen a partes iguales entre los socios de Unacc y los del Grupo Cajamar. Su plantilla asciende a 18.443 empleados, de los que 12.337 están en las entidades de la Unacc y 6.106 en Cajamar. Y a diferencia de lo que está sucediendo en banca, las cooperativas mantienen su plantilla. Los activos de las firmas asociadas a al Unacc ascienden a 91.949 millones de euros, mientras que los del grupo encabezado por la firma almeriense llegan a los 39.526 millones. Los créditos a la clientela suman entre ambos grupos 80.000 millones.

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