Construcción

Los tres grandes proyectos que lastran el negocio de OHL

OHL
Maqueta del proyecto del hospital de Sidra.

OHL (Obrascón Huarte Laín) tomó ayer un respiro bursátil tras desplomarse en cinco días un 42% el precio de sus acciones. La compañía logró cerrar en plano, en los 2,11 euros por título, pese a haber llegado a alcanzar subidas de más del 5% en el arranque de una jornada en la que el volumen de acciones negociadas casi quintuplicó la media anual del grupo.

Pero este hecho no oculta los problemas de fondo que tiene la compañía, con un desplome en el rating crediticio por parte de Moody’s y una creciente presión de los fondos con intenciones bajistas. A estos dos hechos se unen lastrabas legales en 19 proyectos de su cartera que le han llevado a guardar provisiones para tres de ellos.

El más reciente de estos casos fue la rescisión del contrato de unos 1.100 millones para la construcción de dos grandes estaciones del metro de Doha (Catar), otorgado en 2013 a un consorcio participado en un 30% por OHL. El grupo señaló que en este momento se encuentra “en proceso de negociación” con la Qatar Railways Company. El grupo no descarta que este proceso desemboque en un arbitraje de no alcanzarse un acuerdo.

También en Catar está el segundo problema de OHL, el conocido como el Hospital de Sidra. El que fuera una de las mayores contratos logrados por la compañía acumula dos años de problemas. El proyecto, que tenía un valor de 1.645 millones, de los que 905 millones correspondían a la constructora española, se ha encontrado con trabas en desde que en 2014, con el 95% de la obra acababa, Qatar Foundation suspendiera el acuerdo con OHL. En este momento, con las obras finalizadas al 100%, la empresa se encuentra a la espera de la sentencia del arbitraje en la Corte de Londres para la gestión de los pagos. OHL no ha precisado el dinero provisionado para esta operación.

El tercer problema que profundiza la crisis de OHL se encuentra en Canadá. La compañía se adjudicó en 2011 la construcción del Hospital Universitario de Montreal (CHUM, en sus siglas en francés) por 1.485 millones. La compañía cuenta con una provisión de 102,2 millones, según figura en las cuentas del primer semestre, para abordar las posibles pérdidas de este proyecto. Fuentes cercanas al grupo aseguraban ayer que esta cuantía alcanzaría los 108 millones de euros. Una cifra que lastrará la generación de caja para este año y el próximo, según avanzaron los analistas de Mirabaud.

A estos tres frentes se le unen los riesgos en Turquía. El grupo construye un túnel que unirá Asia y Europa bajo el Bósforo en Estambul. La compañía señaló en la conferencia de analistas el pasado viernes que está evaluando la situación del proyecto debido a las dificultades técnicas derivada de la infraestructura, así como la inestabilidad política que sufre en este momento Turquía, tras el golpe de Estado del pasado 15 de julio.

Por todo ello, la compañía informó de que llevará a cabo una actualización de su plan estratégico 2020 durante la segunda mitad del ejercicio. Dicha remodelación se centrará en liquidar un total de 19 proyectos que suponen un 13% de la cartera total de la constructora.

Marshall Wace

La jornada de ayer en Bolsa fue algo más tranquila, en comparación con las caídas importantes acumuladas desde la presentación de resultados. Sin embargo, OHL vio ayer aumentadas las apuestas bajistas de los fondos. En concreto, el inversor con sede en Irlanda Marshall Wace comunicó a la CNMV que su posición a corto se ampliaba al 0,73% del capital. De este modo, el hedge fund se unió a Blackrock y a Oxford Asset Management en estas posiciones a corto. Los tres acumulan 2,60% del capital. Sin embargo, el total de las acciones puestas a corto en OHL alcanza el 4,23% de los títulos de la constructora. Esta cifra supone casi triplicar el número de acciones bajistas que tenía la compañía a comienzo de año, cuando apenas suponía el 1,48% del total.

Fuentes de la compañía aludían a esta presión bajista el desplome del precio de la acción de las últimas jornadas. Sin embargo, la empresa cuenta en el mercado con otro problema: la deuda corporativa. El rendimiento de los tres bonos que tiene la compañía, que suman un valor de 946 millones, se ha disparado desde el viernes. El principal de estos, de 400 millones y con vencimiento en 2022, alcanzaba ayer un rendimiento del 16,20%, cuatro puntos porcentuales más que el día de la presentación de los resultados. Este hecho ha desplomado el precio de la deuda, que se encontraba el viernes en 70 euros y ayer cotizaba a 58,90 euros.

Una evolución similar han tenido los otros dos bonos corporativos. El primero en vencer, en 2020, de 230 millones, tenía un rendimiento el viernes del 10% y ayer rondaba el 18,2%. El tercero de ellos, con vencimiento en 2023 y de 316 millones tenía ayer un rendimiento del 14,3%, cuando el viernes era del 11,7%.

Esta situación y el fuerte apalancamiento evidenciado por Moody’s el miércoles apuntan a una posible necesidad de lograr liquidez con desinversiones. “OHL dispone de palancas para ello, como el 7% que todavía tiene en Abertis y que puede aprobar a partir de diciembre, así como activos no estratégicos como el negocio de hoteles”, asegura Rafael Fernández de Heredia, analista de Beka Finance

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