OPINIÓN

La RSC en 2016

Pese a la volatilidad de la economía mundial, la responsabilidad social corporativa continúa afirmándose en 2016. Prominentes líderes empresarios la respaldan. Entre ellos, el presidente de JP Morgan, Jamie Dimon, aboga por “una prosperidad más ampliamente compartida”. Enumera en The New York Times algunos problemas que lo impiden: “El estancamiento de los salarios, la desigualdad en los ingresos, la falta de educación de calidad, la insuficiente capacitación”. Y concluye: “Es verdad que mucha gente no está teniendo una oportunidad real de avanzar”. Anuncia que la empresa hará aumentos significativos actualizando los salarios mínimos de 18.000 empleados. Y subraya: “Es lo correcto, lo que hay que hacer”.

Declaraciones similares se escucharon en las sesiones recientes del Pacto Global de la ONU, que reúne a 8.000 empresas y a 4.000 organizaciones de primera línea. El presidente de una empresa líder de China, Lihuaizhen, reflexiona en la misma dirección: “El interés de la empresa y el valor social que provee están estrechamente conectados. En realidad, es un tipo de inversión y siempre tiene retornos”.

Dell, un líder tecnológico, resume en su reporte de RSC 2016: “Estamos buscando cómo proveer de tecnología y educación a todas las comunidades. No es solo financiar. Es voluntarizar nuestro tiempo, tecnología y experiencia hacia resolver las cuestiones sociales”.

Los estímulos para hacer RSC son múltiples. Vienen, entre otros, de los inversores financieros y de los millennials.

El Fondo de Pensiones de New York maneja 60.000 millones de dólares. Termina de decidir retirar sus inversiones en varias empresas que venden armas. Declaró: “No haremos negocios con empresas que financian la muerte de nuestros familiares y amigos”. Lo había precedido Calpers, el muy poderoso fondo de pensiones de California, que fijó normas muy estrictas de RSC para realizar inversiones.

Por su parte, los millennials juegan un gran rol en el fortalecimiento de la RSC. Es el grupo que más crece en los mercados.

Representan ya un trillón de dólares del consumo corriente de Estados Unidos. Ellos no tienen dudas. El 83% cree que las empresas deben estar involucradas con cuestiones comunitarias y un 82% deben tener un impacto mayor. Nueve de cada diez cambiarían marcas por otras asociadas con una causa colectiva.

Las empresas deben decidir si estarán a la vanguardia o en la retaguardia, de estos procesos de cambio en pleno desarrollo.

 Asesor de diversos organismos internacionales

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