210 jóvenes se forman en hostelería con la Fundación Mahou San Miguel

Una oportunidad para esquivar la exclusión social

En las dos primeras ediciones el programa se han formado 210 jóvenes

Los alumnos reciben formación reglada y prácticas en establecimientos hosteleros

Hasta ahora se ha desarrollado en Madrid, Bilbao y Burgos.

La tercera edición, que se inicia en septiembre, aumentará el número de ciudades

Javier Aranda, chef de La Cabra, un estrella Michelin que participa en el proyecto, con uno de los alumnos.
Javier Aranda, chef de La Cabra, un estrella Michelin que participa en el proyecto, con uno de los alumnos.

En hostelería es difícil encontrar gente; tenemos una carencia de gente preparada”, se lamenta Roberto de la Cuerda, empresario hostelero, fundador del restaurante El Kiosko, con cuatro establecimientos en Madrid. Él es uno de los que ha apostado por la iniciativa Creamos Oportunidades en la Hostelería de la Fundación Mahou San Miguel, una propuesta de formación, empleo y emprendimiento que tiene como objetivo mejorar la empleabilidad de personas en riesgo de exclusión y facilitar su inserción laboral en el mundo de la hostelería, que ya prepara su tercera edición.

En sus dos primeras ediciones, al principio solo en Madrid y ya en la segunda también en Bilbao y Burgos, el programa ha procurado formación a 210 jóvenes de entre 17 y 21 años. “Se trata de formación para el empleo, vinculada a un empleo directo, real, y con resultados claros: tenemos un 80% de inserción sociolaboral”, remarca Beatriz Herrera, directora de responsabilidad corporativa y de la Fundación Mahou San Miguel.

“Se trata de formación para el empleo, vinculada a un empleo real, y con resultados claros: tenemos un 80% de inserción sociolaboral”, afirma Beatriz Herrera

El programa de la Fundación Mahou San Miguel trabaja en dos direcciones, explica Herrera. En primer lugar, con jóvenes que no han terminado la enseñanza obligatoria y que se encuentran en una situación familiar complicada. A estos se les procura una formación reglada, que acaba con unas prácticas remuneradas. “De esta manera pueden regresar a la rueda de la educación”, apunta. Y segundo, jóvenes que quieren estudiar y que carecen de medios. Estos reciben una beca para estudiar y a la vez empiezan a trabajar en verano, a jornada completa. “Es gente al final muy formada”, remarca Herrera.

“Los jóvenes siempre han empezado a trabajar en hostelería porque es un dinero fácil. Pero terminan siendo camareros sin formación, solo aprenden lo que hacen en ese bar”, comenta De la Cuerda, que se felicita por la formación que adquieren los jóvenes con esta iniciativa. “Los chavales tienen ganas de trabajar y aprender, una actitud que a mí me sorprendió”, destaca.

Para sus establecimientos, De la Cuerda ha contratado este año a dos personas del programa, Seidou y Esteban. Seidou ya había realizado las prácticas en El Kiosko. Ahora, como uno más de la plantilla, ha podido comprarse un coche, con el que se desplaza desde el barrio madrileño de Usera, donde vive, hasta la localidad madrileña de Las Rozas, donde está ubicado el establecimiento (El Cantizal). “Cuando se compran un coche es como si me lo comprara yo, me hace muy feliz”, enfatiza De la Cuerda. Esteban había disfrutado hasta ahora de becas para fotografía o artes escénicas, pero a través de la Fundación Balia conoció el proyecto que le acaba de abrir las puertas del mercado laboral. Vive en Alcorcón, una ciudad del área metropolitana de Madrid, desde donde se traslada todos los días a la madrileña calle Ferraz, donde ahora trabaja de tarde, para seguir compaginando los estudios.

73 establecimientos participantes

En el desarrollo de esta iniciativa tienen un papel fundamental las organizaciones sociales, 16 hasta ahora, y los bares y restaurantes que, como El Kiosko, hasta un total de 73, han apostado por el proyecto. Las entidades sociales, además de hacer la selección de los jóvenes para integrarse en el programa, les acompañan durante su periodo formativo. Por su parte, los establecimientos hosteleros procuran las prácticas de los alumnos y apoyan en las competencias de estos tanto con charlas como con masterclass (de cervecería, coctelería, corte de jamón, etc.). En este trabajo en red también colabora la Administración, que es la que acredita el curso oficial de Hostelería, a través de las escuelas de hostelería (ocho en Madrid). También se ha sumado a la iniciativa la aseguradora Mapfre: los hosteleros que acaban contratando a jóvenes formados en el programa reciben una subvención por parte de la Fundación Mapfre.

La Fundación Mahou San Miguel quiere ampliar para la tercera edición, que comenzará a la vuelta del verano, el número de ciudades donde desarrollar el proyecto, aunque aún no están cerradas y prefieren no adelantar nada. “Vamos cliente por cliente explicándoles la iniciativa. Y estamos obteniendo muy buena respuesta. Tenemos más peticiones de establecimientos hosteleros que jóvenes ahora mismo”, reconoce Beatriz Herrera. Más oportunidades para los jóvenes, como las que que Seidou y Esteban ya han aprovechado.

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