Vida Jurídica

Los despachos, prudentes ante el ‘brexit’

Los resultados del referéndum han pillado desprevenidos a la mayoría de bufetes

Los despachos, prudentes ante el ‘brexit’

El 23 de junio, el fantasma del brexit –la salida de Reino Unido de la Unión Europea–, que venía recorriendo Europa inquietando a la economía global, se materializó en forma de referéndum y los británicos, contra pronóstico, decidieron tomar la puerta de salida, provocando una tormenta que hizo caer a la libra esterlina a su nivel de cambio más bajo desde 1985 y el desplome de los mercados bursátiles de todo el mundo (el Ibex 35 registró el 24 de junio la mayor caída de su historia, dejándose un 12,35%). Los despachos de abogados han desplegado, algunos anticipándose desde hace meses, estrategias de respuesta, tanto para su organización interna como para los servicios que les demandan sus clientes, y están articulando medidas para hacer que esta novedosa situación (es la primera vez que un miembro de la Unión Europea decide abandonar el club), no pase una gravosa factura a sus intereses y los de sus representados.

Aunque la preocupación en el sector legal es generalizada, se siente de forma más cercana en las firmas de dimensión global y en las que operan en España, pero tienen matriz británica.

El pasado 11 de julio, el despacho Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, uno de los que encabezan el sector legal en España, facturando 265,7 millones de euros en 2015, convocó en su sede de Madrid una jornada informativa sobre el brexit. En el encuentro se constató que, si bien pertenecer a la Unión Europea es una situación jurídica perfectamente definida, lo que suceda al salir de ella genera incertidumbre. Andrew Ward, socio de Cuatrecasas en Madrid, señaló que “que no sabemos ni cuándo ni en qué dirección cambiarán las cosas”, lo que produce “una situación inédita y jurídicamente muy interesante”.

En el despacho dirigido por Rafael Fontana vienen trabajando desde meses antes del referéndum en un grupo de estudio, explica Andrew Ward, en el que participan socios de diferentes áreas, como la financiera o la fiscal, que mantiene un contacto constante con la oficina londinense del despacho.

Reconoce Ward que los efectos del referéndum británico ya empiezan a sentirse, a pesar de lo cercano de la decisión, y que han recibido un especial interés “o preocupación” desde corporaciones estadounidenses o de fondos no comunitarios, “que preguntan por las ventajas de Madrid como alternativa a Londres”. En todo caso, desde el punto de vista de las empresas españolas, dice el socio de Cuatrecasas, el sector más interesado es el financiero, “que puede correr un mayor riesgo por ser un mercado altamente regulado y en el que poder utilizar el pasaporte comunitario es trascendental”.

Otro de los aspectos en los que ya están actuando es “la revisión de los contratos y el replanteamiento de operaciones”, a petición de sus clientes, aunque de cualquier forma, “pasado el primer shock, es el momento de la prudencia”. Queda un prolongado proceso en el que habrá muchos altibajos, sin dejar de reconocer que “lo último que quiere un inversor es no saber dónde se estará en un plazo de 10 o 15 años”.

Otro despacho que lleva tiempo trabajando en el tema es el bufete, con sede principal en Londres, Hogan Lovells. El socio director de su oficina de Madrid, Lucas Osorio, reconoce una “vorágine de actividad en los bufetes, un aluvión de acciones e iniciativas que contrasta con la realidad de que aún no ha pasado nada”

La política de Hogan Lovells, especialistas en relaciones lobistas y Derecho público comunitario y británico, es “ser muy activos, pero no atosigar”, afirma Osorio, explicando que hace ya 18 meses se creó en el despacho un grupo de trabajo liderado desde Londres y con representación de las oficinas de Madrid, Bruselas, Fráncfort o París, “con el objetivo de interiorizar y curtirse en la situación”. Este trabajo previo, explica, les permitió ser los primeros en lanzar una comunicación a las pocas horas del referendo y en poder generar resúmenes informativos para sus clientes constantemente.

La recomendación de Osorio es “crear grupos de trabajo interno que aborden materias como contratos, fiscalidad o estrategia de negocio, hacer un seguimiento de los movimientos e incorporar a consejeros externos para poder radiografiar los escenarios cambiantes”. Advierte, eso sí, que los cambios que se produzcan no van a tener efectos individualizados y, por ello, será crucial “buscar aliados cercanos (patronales, instituciones, etc.) en el ámbito local y en el comunitario”. Además, añade, acercarse a los lobbys comunitarios es una actitud acertada.

Qué ocurre de fronteras hacia afuera

La contratación internacional es otra de las incógnitas del brexit. Ernesto Díaz-Bastien, socio director y fundador de Díaz-Bastien Asociados, es uno de los más reputados especialistas en contratación internacional y Derecho Transnacional.

Cree el abogado que “la práctica jurídica apenas cambiará tras el brexit y que los despachos multinacionales con matriz en Londres no van a cambiar su vocación internacional y europea, pero sí reorganizarán sus estructuras transfiriendo las cuestiones de Derecho comunitario a su oficinas en Bruselas o París”.

Explica el letrado que “ya vivimos en una economía global, también en el mercado de los servicios legales, y las estrategias no variarán mucho”, y no cree que los despachos británicos “que ya hace tiempo han ganado posiciones en España” se vayan a retirar, si se culmina el brexit. No habrá cambios significativos en el mercado de los servicios jurídicos, sentencia el experto.

Y en cuanto a la práctica, tampoco pronostica Díaz-Bastien una nueva realidad. “Los abogados que ejercemos procesal o arbitralmente en ambas jurisdicciones ya trabajamos con normas y culturas jurídicas que han sido, son y serán diferentes” dentro o fuera Reino Unido de la Unión Europea. Quizás haciendo de la necesidad virtud, cree el letrado que el brexit puede ser también “una oportunidad de negocio” que abra la puerta a tomar posiciones en la Bolsa de Londres o en el sector inmobiliario.

Así, considera que lo importante y donde debe centrarse el asesoramiento legal es en conocer la letra pequeña del proceso, ya que si la situación final es la de una relación como la que tiene Noruega con la UE, “no habrá grandes cambios”.

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